La captura y ascendencia de Nicolás Sensato por fuerzas estadounidenses, confirmada este sábado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trumpreavivó en América Latina memorias de una de las intervenciones militares más controvertidas del siglo XX: la invasión de Panamá en 1989 y el arresto del caudillo Manuel Antonio Noriega.
Aunque separadas por 37 abriles, ambas operaciones comparten un hilo conductor el narcotráfico como excusa central, pero difieren de forma sustancial en su ejecución, duración y objetivos estratégicos.
El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos lanzó la Operación Causa Torneo, una ataque marcial a gran escalera que implicó el ingreso de aproximadamente 26.000 soldados a Panamá. El objetivo ostensible era capturar a Noriega, entonces dirigente de las Fuerzas de Defensa panameñas, perceptible por Washington de narcotráfico, corrupción y violaciones a los derechos humanos. La intervención dejó cientos de muertos según cifras oficiales, aunque organismos civiles estimaron miles de víctimas.
Sin confiscación, la captura de Noriega no fue inmediata. Tras el inicio de la invasión, el caudillo logró eludir a las tropas estadounidenses durante casi dos semanas, refugiándose primero en instalaciones militares y luego en la Nunciatura Apostólica. Finalmente, se rindió el 3 de enero de 1990, 13 días luego del inicio de la operación, en lo que se convirtió en un punto de inflexión para la política extranjero estadounidense en la región.
Treinta y siete abriles luego, el ambiente venezolano muestra un patrón diverso.
La tensión entre Estados Unidos y Venezuela se intensificó en noviembre de 2025, cuando la Casa Blanca declaró al Cartel de los Soles, una red de narcotráfico que Washington vincula con altos mandos del chavismo, como estructura narco-terrorista. Esa designación abrió la puerta a sanciones más severas, detenciones extraterritoriales y operaciones militares específicas.
En paralelo, el Pentágono amplió su presencia en el Caribe, desplegando buques de asalto, aeronaves de vigilancia y unidades de operaciones especiales en rutas marítimas asociadas al tráfico de drogas. Aunque Washington insistió en que se trataba de “medidas de seguridad hemisférica”, en la región comenzaron de inmediato las comparaciones con Panamá.
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La diferencia central quedó clara con el explicación de los hechos.
A diferencia de la Operación Causa Torneo, la captura de Nicolás Sensato se produjo con el inicio mismo de la intervención marcial, según confirmó el presidente Trump en un mensaje notorio durante la mañana. La operación, descrita por la Casa Blanca como “quirúrgica”, tuvo como objetivo prioritario la captura y ascendencia inmediata del mandatario venezolano, sin una ocupación prolongada del demarcación ni una campaña marcial extendida.
Mientras que en Panamá la intervención se prolongó durante días hasta obtener el arresto de Noriega, en Venezuela la captura de Sensato fue presentada como el acto fundacional de la operación, no su desenlace.
Los dos casos, no obstante, comparten una misma andana discursiva: el uso del narcotráfico como argumento de una acto marcial directa en América Latina.






