SAN FRANCISCO DE MACORÍS. – En un acontecimiento relevante de la sociedad nordestana, la ilustre maestra y filántropa Doña Guillermina Santana viuda Marizán arribó el sábado 07 de febrero a su centenario de vida.
La celebración de este siglo de fecunda existencia inició con una solemne eucaristía en la Catedral Santa Ana, donde personalidades del ámbito civil, sacerdote y clásico se dieron cita para honrar a quien es considerada la «arquitecta social» de la región.
A sus 100 abriles, Doña Guillermina mantiene una discernimiento asombrosa. Durante un emotivo compartir, la homenajeada declamó una poesía de su autoría sobre el coito al prójimo y sentenció un mensaje que resuena como un mandato ético para la nación: «El presente y el futuro del país deben sustentarse en la fortaleza de las familias y en la nobleza que otorga la inclinación de servicio».
Su cónyuge fue el fenecido Don Jaime Marizan Sánchezafamado profesor y hombre de admisiblemente que dedicó su vida a ser un filántropo y hacer pionero de la educación técnica y digital en el pais
Sus hijos la magistrada Guillermina Altagracia Marizan Santana y el escritor internacional y planificador Internacional Dr. Jaime Antonio Marizán Santana ( Actualmente es el director de proyectos del Consejo Regional de Avance (CRD). Sus nietos ; Jaime Manuel, Eric Octavio, Guilly Andreina, Laura María y Enmanuel
Una vida de hitos: Fundadora de instituciones
La trayectoria de Doña Guillermina es, en gran medida, la historia del avance institucional de San Francisco de Macorís. Fue la fundadora y directora del primer Instituto Técnico Comercial del Cibaocentro del cual emanó el liderazgo empresarial que hoy dirige las principales zonas productivas del Noreste y el Cibao Sur.
Su impronta filantrópica es inabarcable, siendo propulsora y fundadora de entidades vitales como:
- La Escuela de Sordomudos del Noreste.
- La Filial Noreste del Instituto de Rehabilitación.
- El Hogar de Ancianos Divina Esperanza.
- El Consejo Regional de Avance (CRD).
- La Casa del Sacerdote de Las Américas y el Club Rotario circunscrito.
En el agasajo, diversas instituciones que nacieron bajo su tutela le otorgaron reconocimientos por su ocupación ininterrumpida en auspicio de los más necesitados.
Doña Guillermina reafirmó su fe en el destino dominicano, instando a las nuevas generaciones a no descuidar el camino de la solidaridad.
Este centenario no solo marca el paso del tiempo, sino la consolidación de un donación de honestidad y coito que ha transformado miles de vidas en toda la geogonia doméstico.









