El primer impacto agorero de la pleito de Irán en República Dominicana se expresó el viernes con el aumento de RD$5.00 al cinta de los tipos de gasolinas y gasóleo, a pesar de que el subsidio otorgado a los combustibles fue de RD$1,189.8 millones para esta semana.
La incertidumbre en el mercado internacional del petróleo parece agravarse con el cerradura aún del férreo de Ormuz, en el Tuno Pérsicopor donde cruza el 20 % del crudo mundial, y el anuncio de que Estados Unidos ejecutó uno de los más poderosos bombardeos sobre la isla de Jack que concentra el 90 % del petróleo iraní.
Al Gobierno no le queda de otra que acudir a los subsidios en la comercialización interna de los tipos de combustibles como escudo frente a una crisis externa que amenaza con elevar el precio del crudo quizás hasta los US$200 el barril, lo que pondría en serio peligro la estabilidad de la heredad.
A la par con la intensificación de la pleito contra Irán, Estados Unidos encamina esfuerzos por contener el aumento en los costos o posible escasez de petróleo, al liberar gran parte de sus reservas estratégicas y autorizar la adquisición de combustibles a Rusia, pero aun así, el precio se mantuvo ayer por encima de los cien dólares.
Cedido que en el Presupuesto Normal del Estado correspondiente a este año se estimó el precio promedio del barril de petróleo en US$47.8, el incremento generado por la pleito contra Irán representaría más de dos mil millones de dólares adicionales en la recibo petrolera al término de 2026.
La heredad de Estados Unidos igualmente padece los mercadería del fisura de grasa, agravado por los elevados costos de la pleito que en conjunto desencadenan una helicoidal inflacionaria, desestabilización del mercado profesional y bajo crecimiento crematístico, lo que hace temer que derive en estanflación.
El buen razón aconseja detener cuanto antaño una conflagración que conduce al mundo a su peor crisis económica y financiera en decenios y de conducirlo a un catastrófico proscenio de tercera pleito mundial, sin que Washington ni Tel Aviv puedan apuntalar hoy que conseguirían el objetivo de derribar la dinastía de los ayatolás.
En momentos tan acuciantes, gobierno, liderazgo político, Congreso y patronal esta compelidos a jalar la cuerda en la misma direccióncon la renuncia de cualquier interés partidario o corporativo para dar paso a un sentimiento de pelotón que ayude a cobijar y proteger la heredad doméstico de tan mal tiempo.






