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Como muchos otros miembros de la industria cinematográfica, James Cameron se ha pronunciado en los últimos tiempos sobre el uso de la Inteligencia Industrial en su oficio. El director, que forma parte de la articulación directiva de Stability AI, no ha dudado en resaltar las bondades de la tecnología, pero no por ello ha dejado de defender por lo humano, dejando claro el craso error que sería intentar sustituir a las personas por IA, poco que, tras la creación de la “actriz” Tilly Norwood, no parece tan descabellado.
En una entrevista concedida a CBS Sunday Morning, el tres veces triunfador del Oscar habló de su afinidad por la técnica de captura de movimiento (indispensable en su aclamada clan de ciencia ficción Vicisitud), refiriéndose a ella como la forma de diligencia “más pura”.
“Durante primaveras, existía la sensación de que ‘están haciendo poco extraño con los ordenadores y están sustituyendo a los actores’cuando en verdad, una vez que profundizas y ves lo que estamos haciendo, es una celebración del momento entre el actor y el director, y del momento entre los actores. Es una celebración de lo que yo llamo la virtud del momento de la interpretación del actor”, explicó Cameron, señalando que “el otro extremo del espectro es la IA generativa”, a través de la cual se puede “inventar una diligencia desde cero”, poco que él no defiende. “Es como, no. Eso me parece horrible”, aseguró.
“No quiero que un ordenador haga lo que me enorgullece poder hacer con los actores. No quiero sustituir a los actores, me encanta trabajar con ellos”, expresó el cineasta que, en todo caso, además remarcó, como en pasadas ocasiones, la utilidad de la nueva tecnología en otros aspectos, como reducir el precio los costes de mercadería especiales. “En este momento, las películas imaginativas, fantásticas, de ciencia ficción… están empezando a desaparecer como variedad porque son caras”, observó, exponiendo cómo las nuevas películas se podrían beneficiar de los avances.
Por otro costado, el director de cintas como Titanic, Terminator o Aliens: El regreso se muestra animoso respecto a que la IA pueda lograr a socavar su trabajo y el del resto de artistas. “Podría ser, pero además nos obliga a fijarnos unos estándares muy estrictos y a seguir siendo imaginativos y creativos… Lo que la IA generativa no puede hacer, es crear poco nuevo que nunca se haya manido antiguamente”, razonó, exponiendo que, lo mayor que se puede obtener es una mezcla de lo ya creado, el “promedio” de “todo el arte y la experiencia humanos”.
Así, según Cameron, con la IA no se puede tener “la experiencia vivo única y las peculiaridades de cada argumentista” ni las “idiosincrasias de un actor en particular”. Es más, el director opina que el creciente uso de estas herramientas provocará que “el acto de la interpretación, el acto de ver positivamente a un actor creando en tiempo positivo se convierta en poco aún más venerable”.
Guillermo del Toro
La 35.ª impresión de los Premios de Cine Gotham ha concedido a Frankenstein el Tributo Vanguard, registro honorífico destinado a “películas pioneras que amplían los límites del cine mediante decisiones artísticas valientes”. Durante la recogida del galardón, Guillermo del Toro, el director del filme, ha rendido homenaje a Mary Shelley, reivindicado el trabajo de su equipo y arrojado un mensaje contra el uso de inteligencia fabricado en el cine.
“Quiero decirle al resto de nuestro extraordinario reparto y a todo el equipo que el arte de cada uno de ellos brilla en cada fotograma de esta película, que se hizo deliberadamente por seres humanos y para seres humanos”continúa en su discurso Del Toro, que ha querido devolver el trabajo de su equipo antiguamente de cargar contra la inteligencia fabricado: “Los diseñadores, los constructores, el área de maquillaje y peluquería, el vestuario, los directores de fotografía, los compositores, los montadores este homenaje les pertenece a todos ellos. Me gustaría extenderles nuestra correspondencia y aseverar que le jodan a la inteligencia fabricado”.
La persuasivo frase final enlaza con una postura que el cineasta mexicano defiende desde hace primaveras. En entrevistas recientes ha asegurado que preferiría “fallecer” antiguamente que utilizar inteligencia fabricado en sus películas y ha descrito la animación creada con estas herramientas como “un insulto a la vida misma”, insistiendo en que la IA “puede producir salvapantallas semiconvincentes, pero no arte auténtico”.






