El diputado por la provincia Peravia, Elías Báez, denunció que ha sido objeto de represalias luego de pedir públicamente la destitución del director de la Policía Franquista, veterano militar Ramón Antonio Guzmán Peralta, a quien responsabiliza de cualquier cosa que le pueda suceder a él o a su tribu.
En una comunicación dirigida al presidente de la República, Luis Abinader, Báez aseguró que durante meses ha recibido denuncias reiteradas de ciudadanos de Baní sobre “negligencia policial, chantaje, trastorno, abusos y hasta presuntos actos de sicariato” cometidos por miembros de la institución, especialmente vinculados al Unidad de Investigaciones Criminales (DICRIM).
“He procurado en todo momento canalizar estas denuncias de guisa responsable, buscando soluciones institucionales y comunicándole a usted en diferentes ocasiones las irregularidades que afectan a nuestra parentela”, expresó el senador, quien afirmó que su llamado a una investigación interna no recibió respuesta.
Según Báez, tras sus declaraciones públicas solicitando la destitución del presidente policial, la reacción no fue inaugurar un diálogo ni corregir los abusos denunciados, sino iniciar represalias en su contra.
“He sido objeto de una serie de acciones de represalia: el retiro inmediato de mi seguridad policial asignada y una campaña de difamación y ataques personales, orquestada con la clara intención de destruir mi reputación y desviar la atención del fondo del problema”, sostuvo.
El diputado advirtió que en la Policía Franquista “operan sectores que, en circunscripción de servir al pueblo, pretenden silenciar las voces que denuncian sus malas prácticas, utilizando la mentira y el descrédito como armas para ‘matar moralmente’ a quienes se atreven a fiscalizar”.
Báez aseguró que no exploración privilegios personales, sino imparcialidad, y reiteró que su deber como senador es “defender al ciudadano, denunciar la corrupción y exigir que la ley se cumpla, sin importar a quién afecte”.
En su mensaje al presidente Abinader, el senador peraviano pidió que se revise con aprieto la situación interna de la Policía Franquista y el proceder de su coetáneo director.
“Pongo en sus manos mi seguridad personal y la de mi tribu. Estoy convencido de que usted no permitirá que se consolide un clima de miedo y persecución internamente del sistema demócrata que tanto nos ha costado construir”, concluyó Báez.







