Pedro Martínez Moronta, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, afirmó que se están depredando bosques, entornos forestales acuíferos para dar pasos a proyectos habitacionales y villas.
Su respuesta se produce luego de que N Investiga realizó un reportaje sobre el uso que se le da al suelo en el país que parece repartirse sin reglas, que conlleva a barrios enteros levantados en zonas de detención aventura, cuevas milenarias amenazadas por la minería, industrias rodeadas de viviendas, y proyectos turísticos que avanzan sobre bosques y ríos.
Durante su intervención en la Cámara de Diputados, el congresista recordó que en los últimos cuatro o cinco abriles se han suficiente normativas que incluyen a las 31 provincias y al Distrito Franquista en el interior de la organización de incremento del turismo ecológico, una iniciativa que, en principio, representaba una esperanza para difundir un turismo sostenible, basado en la riqueza de los capital naturales, agrícolas, forestales, acuíferos y culturales de cada distrito.
Sin secuestro, denunció que, remotamente de consolidarse ese maniquí, lo que está ocurriendo es un crecimiento descontrolado de proyectos inmobiliarios en áreas de inclinación agrícola y forestal. “En numerosos territorios, en montañas, a orillas de los ríos, se viene desarrollando sin ningún control villas y apartamentos, sembrando cemento en el espacio verde”, advirtió.
Martínez Moronta expresó que la situación amenaza capital estratégicos como el agua, los suelos productivos y los bosques, pilares que —dijo— tienen un valía incalculable para la soberanía doméstico. “El agua es un admisiblemente que se ha señalado que provocará guerras en el mundo y con la destrucción de ríos, con la destrucción del entorno natural, con la reducción del espacio agrícola, la República Dominicana está perdiendo haberes estratégicos que tienen que ver con la soberanía de la nación”, subrayó.
Reportaje de N Investiga
El uso que se le da al suelo en el país parece repartirse sin reglasque conlleva a barrios enteros levantados en zonas de detención aventura, cuevas milenarias amenazadas por la mineríaindustrias rodeadas de viviendas, y proyectos turísticos que avanzan sobre bosques y ríos.
Y dictamen fresco del Viceministerio de Ordenamiento Territorial confirma el distrito doméstico se usa de guisa caóticay ese desorden amenaza vidas, la viandas, la historia y ponen jugada a futuro
El problema comenzó con la expansión urbana en los abriles, donde se sembraron las bases del desorden que impera en la contemporaneidad.
Aunque han pasado seis décadas, fue al punto que en diciembre de 2022 cuando se promulgó la Ley de Ordenamiento Territorial.
El viceministro de Ordenamiento Territorial y Mejora Regional, Domingo Matías, presentó la situación en N Investiga y pone como ejemplo que el Distrito Franquista, al punto que tenía 14 kilómetros cuadrados y que con la expansión urbana al 2020, tiene una huella construida de más de 100 kilómetros cuadrados, sin ninguna regulación.
https://www.youtube.com/watch?v=1djbaazdbte
Indicó que ese crecimiento desorganizado no se limita a la renta y que toca a todo tupi de suela, que se clasifica en: urbano, agrícola, industrial, turístico o costero-marino. Dijo que en la maña, todo se mezcla sin control, generando conflictos que ponen en jugada la seguridad y el incremento.
“No se puede permitir que se siga construyendo en los suelos de inclinación agrícola. Por ejemplo, la masa acento mucho de Moca, que moca se están comiendo los suelos agrícolas. Pero eso no solamente ha estado ocurriendo en Moca; ocurre en la Vega, San Francisco y San Juan de la Maguana”, indcó.
Matías revela que el Plan Franquista de Ordenamiento Territorial, esmerado durante cuatro abriles y presentado este año, revela hallazgos preocupantes.
CAOS MEDIOAMBIENTAL EN SAN CRISTÓBAL

Esta entrada ilustra lo que ocurre cuando el suelo se usa sin planificación, pues en los abriles 80, los terrenos cercanos a los ríos Nigua y Yubazo comenzaron a fraccionarse y venderse como solares, dando origen al ensanche Raíz Vieja Boreal.
“Eso se fue formando poco a poco, pero pertenecía a parte del río y eso se fue poblando al paso”, expresó Adalgisa, residente en Alfoz Nuevo.
Otro residente, Alfredo Payano, indicó que la comunidad no tenía calles, la mayoría de las casas se levantaron sin planificación y a posteriori fue que le echaron la calle, y con el tiempo, se colocaron tuberías de agua.
Esto ilustra como esos suelos, con inclinación agrícola, se convirtieron en comunidades densamente pobladas, con escuelas, comercios y viviendas, pero con un nivel detención y medio de amenaza de inundación, conforme a los daños identificados en el Plan de Ordenamiento Territorial de San Cristóbal.
“Cada vez que hablan de nublado y qué hablan de tormenta tropical y de ciclón, ya uno está con el nervadura y el susto, porque imagínate, una situación difícil y la de verdad nos deja sin mínimo” comentó Adalgisa.
Entre los munícipes están frescos los expresiones de tormentas la tormenta Noel, en 2007, que dejó 11 muertos, 1,200 familias desplazadas y barrios enteros convertidos en ríos.
Igualmente en el 2011, cuando el huracán Irene volvió a castigar San Cristóbal: 21 mil desplazados y pérdidas millonarias.
Otros barrios como Las Flores y La Jeringuilla, con altos niveles de pobreza, incluso se levantaron en zonas vulnerables y hoy enfrentan aventura de inundación medio, según el dictamen hecho por las autoridades. Pero no solo las viviendas son problema.
En agosto de 2023, San Cristóbal vivió una tragedia que pudo evitarse: la ataque en un polígono industrial en pleno centro urbano. Más de 30 muertos y decenas de heridos. Una catástrofe que expuso los peligros de mezclar industrias con zonas residenciales y escuelas.
CUEVA POMIER

Otro conflicto de uso de suelo ocurre en las cuevas del Pomier, zona de importancia ecológica e histórica en peligro con la actividad minera, donde a posteriori de décadas de explotación y cuevas dañadas, el 27 de febrero de este año, el presidente Luis Abinader dispuso la paralización de la cuna de cal en la zona.
En Río San Juan, incluso se evidencia la yerro de cumplimiento de las normas, los manglares cercanos a la Playa de los Barcos llevan más de dos décadas destruyéndose por construcciones de viviendas.
Expansión inmobiliario

El caos se expande con el esplendor inmobiliario: solares en cuencas de ríos, lotes en áreas agrícolas, bosques talados y carreteras abiertas sobre montañas.
El diputado del PRM, Amado Díaz, dijo que “en los últimos tiempos, todo el que tiene tres puños de tierra lo están lotificando para convertirlos en solares, algunos para hacerlos villas cuando son atractivos en las montañas y otros cuando son más urbanos para convertirlos en complejos habitacionales”.
Todo se promociona abiertamente en redes sociales como progreso, cuando en existencia es un daño irreversible.
El congresista Díaz consideró que se están depredando los bosques para proyectos inmobiliarios, sin ningún plan de manejo.
“No debe ser cualquier plan de manejo, porque cuando tú corta un árbol que tiene 5, 10, 15, 20, 30 abriles, aunque tú lo restaures ese árbol va a durar esa misma cantidad de abriles para hacerse aprovechable”, sostubvo.
Aunque la Cámara de Diputados ha suficiente iniciativas que declaran prácticamente todas las provincias con inclinación ecoturística, son muy específicas en las condiciones a cumplir. Muy pocos de esos proyectos que se promocionan en las redes están amparados en el ecoturismo.
Cada patrón cuadrado de suelo importa. Usarlo mal significa arriesgar vidas, borrar la memoria histórica y agotar los capital que sostienen al país. Ordenar el distrito no es un opulencia técnico: es una necesidad. Hoy tenemos una ley, un plan y un dictamen. Lo que yerro es lo esencial: que los gobiernos locales se sumen con responsabilidad. Sin ellos, el ordenamiento territorial está en tierra movediza.






