EL AUTOR es economista y comunicador. Reside en Santo Domingo.
En medio de esta audacia de Estados Unidos e Israel de atacar a la República de Irán, violando todas las normas internacionales y poniendo al mundo al borde de una desavenencia mundial, es necesario valorar y felicitar la digna posición asumida por el presidente del gobierno castellano, Pedro Sanchez, al condenar esa desavenencia y desmentir que el zona de su país sea usado por los agresores para sus acciones militares, a pesar de que España forma parte de la OTAN.
Esa posición de España es una muestra de defensa de la paz y un firme llamado a que se respeten las normas internacionales. Es una posición digna de un cierto gobernante, que debería se tomada por todos los presidentes de las naciones del mundo y por todo los organismos internacionales.
Al parecer, muchas naciones se rinden a los pies de Estado Unidos y de Israel, quienes por su poder marcial y financiero amenazan de forma irracional con sanciones a aquellas naciones que no actúen como lacayos del presente poder norteamericano.
Pedro Sánchez no ha mostrado miedo por las amenazas de Estados Unidos y con firmeza ha dicho muy claro: “No a la desavenencia, España no va a apoyar este desastre”. Con una dignidad que debían hacerse cargo muchos mandatarios, el presidente castellano le dijo a los propiaciadores de esta nueva desavenencia que “no vamos a ser cómplices de poco malo para el mundo por miedo a las represalias de algunos”.
Aunque el presidente de Estados Unidos ha amenazado a España de sancionarla y cortar toda relación comercial, esa nación y su presidente han mantenido su firme su posición de no apoyar esta desavenencia injusta e irracional.
En esta ocasión, España ha retomado su posición de hace 23 abriles cuando los Estados Unidos intervinieron en Irak, en saco a la mentira de que ese país tenía armas nucleares. En ese orden, Pedro Sánchez dijo lo próximo: “El mundo ya ha estado aquí antaño. Hace 23 abriles, otra oficina de Estados Unidos nos llevó a una desavenencia injusta. La desavenencia de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una tranquilo crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo del trio de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor”.
En presencia de las acusaciones de que con esta posición España estaría apoyando al regimen de los ayatolas de Irán, Pedro Sánchez dijo con firmeza: “Nadie está a honra de los ayatollas. Pero la pregunta es si estamos del banda de la derecho internacional y de la paz. La ciudadanía española estuvo en contra de Sadam Husein, pero eso no la llevó a apoyar una desavenencia injusta. Repudiamos en régimen de Teherán, pero pedimos una posibilidad diplomática”.
El presidente castellano dijo sin ningún temor que esta es una desavenencia que no tiene objetivos claros y que, como siempre, perderán los más débiles y quienes ganarán ampliamente son los fabricantes de armas y los sectores millonarios que están detrás de la industria marcial de Estados Unidos.
Con dignidad, en ese orden, apuntó lo próximo: “Sabemos que de esta desavenencia no saldrá un orden internacional ajustado, salarios más altos, un medio medio ambiente más saludable. Los gobiernos no estamos para empeorar la vida de la parentela. Los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles son los de siempre”.
Pedro Sánchez dijo que la audacia tomada por el presidente Trump puede arrostrar al mundo a un desastre total y recordó que cuando le preguntaron al canciller germano cómo había empezado la Primera Supresión Mundial, contestó “ojalá lo supiera”. “Así empiezan los grandes desastres de la humanidad. Muy a menudo las grandes guerras estallan por fallos de calculo. No podemos poner a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”, declaró con mucha visión el presidente castellano.
En presencia de las críticas que le han formulado a España por no llevar a cabo igual que otros países de la Unión Europea, como Francia y Alemania, el presidente Sánchez expresó que él trabajará para inquirir una posición popular de Europa, pero que su país no tiene que llevar a cabo de forma subordinada a Estados Unidos en una influencia ilegal, porque está consciente de que “no se puede contestar a una ilegalidad con otra”.
El presidente de España, Pedro Sánchez, dio muestras de ser un gobernante que sabe llevar a cabo con responsabilidad y sin temor a represalias. Pedro Sánchez enorgullece el mundo. Su digna posición contrasta con la de los doce presidentes latinoamericanos que este fin de semana fueron a Miami a reunirse con el presidente de Estados Unidos, sin cuestionarlo en ausencia y avalando sus acciones ilegales.
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