Por Abril Peña
Este cuarto domingo de septiembre se conmemora el Día Mundial de los Ríos, una aniversario destinada a reflexionar sobre la importancia de estos ecosistemas y la aprieto de protegerlos frente a las amenazas que enfrentan.
En la República Dominicana, la acontecimiento encuentra un panorama amenazador: en las últimas décadas han desaparecido más de 500 ríos, arroyos y cañadas, víctimas de la deforestación, la contaminación y la explotación indiscriminada de medios.
Un país con agua… que se queda sin ríos
La isla cuenta con 108 cuencas hidrográficas que históricamente han alimentado la agricultura, la producción energética, el consumo humano y los ecosistemas costeros. Sin secuestro, la red hídrica se encuentra en franco retroceso.
Los grandes ríos —como el Yaque del Meta, el Yuna, el Ozama, el Isabela, el Yaque del Sur o el Nizao— todavía corren, pero con un caudal pequeño, seriamente contaminados o amenazados por la sobreexplotación.
Un ejemplo dramático es el del Nizao, donde la linaje ilegal de arena y guijo ha erosionado su cauce y desplazado comunidades ribereñas. En el caso del Ozama y el Isabela, la contaminación por aguas residuales y desechos sólidos ha convertido tramos completos en cloacas a bóveda celeste extenso.
Expectativas de vida: ríos en peligro
Aunque no existen estudios oficiales que midan “primaveras de vida” de cada río, las tendencias son claras:
Sequías cada vez más frecuentes convierten tramos en cauces secos durante meses.
Contaminación sin control: más del 96 % de las aguas residuales en el país se vierten sin tratamiento.
Colapso de ecosistemas acuáticos: la pérdida de peces, anfibios y aves ribereñas avanza a un ritmo acelerado.
De seguir esta trayectoria, muchos ríos podrían volverse inútiles para el consumo, la agricultura o el turismo en escasamente unas décadas.
¿Por qué desaparecen los ríos dominicanos?
Deforestación masiva en las cuencas altas.
Cuna indiscriminada de arena y guijo.
Aguas residuales sin tratamiento, que contaminan y matan la vida acuática.
Asentamientos humanos en las riberas, que invaden zonas de protección.
Cambio climático, que altera los patrones de copia.
Amor institucional y equivocación de aplicación de las leyes ambientales.
Qué se puede hacer
Expertos coinciden en que aún hay tiempo para revertir la crisis si se toman medidas urgentes:
Reforestación masiva en cuencas y cabeceras.
Proteger la fiscalización contra la linaje ilegal de materiales.
Construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales en las principales ciudades.
Educación comunitaria para cambiar la civilización de “vertedero” en los ríos.
Peculio verde y ecoturismo como alternativas de ampliación ligadas a la conservación.
Un llamado urgente
Cada río que se sequía es una herida abierta para el país. La desaparición de más de 500 cursos de agua no es un noticia técnico: es la señal de que la nación está perdiendo su capacidad de sostener la vida, la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
Proteger los ríos es proteger la vida. En este Día Mundial de los Ríos, República Dominicana no tiene tiempo que perder.







