“Detrás de la Tragedia” – eltiempo

Por: S. Mieses / O. Torres

HIGÜEY, LA ALTAGRACIA. Perder una extremidad o sufrir una perjuicio medular en un choque de tránsito no solo representa un desafío físico, sino asimismo emocional, social y franco. Detrás de cada caso hay un proceso confuso que involucra medicina, rehabilitación y compañía psicológico.
Cada siniestro en las carreteras representa una historia particular. Para muchos sobrevivientes, estas experiencias son lecciones de vida, y aunque su cuerpo cambie drásticamente, la voluntad de conducirse puede mantenerse firme y afrontada con valentía.

RENDIRSE NO FUE UNA OPCIÓN
A sus 32 abriles, Fino Castillo vivió uno de los momentos más difíciles de su vida tras un choque ocurrido en el tramo conocido como “El 5”, del Distrito Municipal La Otra Cuadrilla, mientras se dirigía en dirección a Higüey.
Antiguamente del suceso trabajaba como mecánico en un repuesto, unido a varios compañeros. Tras el choque, su mundo cambió por completo.

“Pasé y pensé muchas cosas malas; pensé hasta quitarme la vida, pero mucha clan me dio consejos y me motivó. Cuando pensé en mis hijos, saqué más fuerza”, expresó Castillo.

Confiesa que se rindió por momentos. El dolor físico y la incertidumbre fueron fuertes. Sin requisa, al ver en el Hospital Traumatológico Darío Contreras (en la haber) que había personas en condiciones más críticas que la suya, encontró fuerzas para pelear.

Hoy, su existencia es distinta. Ya no trabaja para otros. Tiene su propia gomería y continúa ejerciendo como mecánico. “Es muy difícil adaptarse a la sociedad cuando no tienes un empleo propio. Hay personas discapacitadas que no tienen negocio y deben pedir en la calle para sobrevivir”, reflexiona Castillo.

Quienes lo conocen lo describen como un hombre entregado a su trabajo, ejemplo de perseverancia. Su historia demuestra que la adversidad asimismo puede convertirse en un impulso.

CONSTRUIR DESDE LA ADVERSIDAD
El 30 de marzo de 2008, el arquitecto John Feliciano despertó como cualquier otro día. Se dirigía unido a compañeros universitarios en dirección a Monte Plata, cuando ocurrió el choque.

Feliciano solo recuerda que despertó en una ambulancia. No sentía sus piernas. Fue trasladado al Hospital Darío Contreras, donde fue operado de la meollo cervical y permaneció ingresado un mes y ocho días. Luego fue referido al Centro Médico UCE.

La perjuicio medular cervical lo dejó en arnés de ruedas. “Cuando entendí que mi vida cambiaría para siempre, no me pregunté por qué. Decidí aceptar la existencia y reorganizar cada estancia de mi vida”, afirma.

Antiguamente del choque, la carrera de Feliciano como arquitecto tan pronto como comenzaba. Había entregado uno de sus primeros proyectos importantes y soñaba con aportar al mejoramiento urbanístico del país.
Durante los momentos más duros, su fe en Altísimo y el apoyo de su clan fueron determinantes. Continúa creando.

Adicionalmente de arquitecto, es escritor. “Construir no es solo instituir estructuras, es dejar una huella. Lo mismo ocurre con los libros: trascienden al autor”, expresa Feliciano.
Su esposa, Angélica Cedeño, ha sido pilar esencial en su proceso. “No cambiaría a mi cónyuge por ningún otro hombre.

Tiene muchas virtudes que lo hacen un gran compañero de vida”, resalta Cedeño. Si Feliciano tuviera que precisar su vida luego del choque en una palabra, dijo que elige: resiliencia.

SALVÓ UNA VIDA Y PERDIÓ SU PIERNA
En 2013, Joel García Alcántara intentó rescatar al señor José Mercedes, cuando un camión vuelco lo impactó en una avenida de Higüey. “Yo pude empujar a tiempo a Mercedes, pero yo recibí el toque”, recuerda.

Tras los primeros auxilios fue trasladado al Hospital Darío Contreras, donde le amputaron la pierna izquierda y trataron múltiples fracturas en la derecha. Hoy camina con prótesis. Tiene un pequeño negocio de fritura y exhorta a las autoridades a crear conciencia viario, llevando jóvenes motociclistas al hospital para que vean las consecuencias reales de la imprudencia.

Joel afirma que su fe en Salvador ha sido su sostén.

SOBREVIVIR ENTRE LA FE Y LA DECEPCIÓN
En enero de 2007, Yenelis Pequeño sufrió un choque de motocicleta en la carretera Higüey–Otra Cuadrilla, mientras se dirigía a inquirir una carga de naranjas para traicionar en las fiestas patronales.

Fue atendido en el Hospital Darío Contreras tras fracturas graves en su pierna izquierda. Durante tres abriles enfrentó complicaciones hasta que finalmente fue amputada.

Trabajó durante abriles cuidando un estacionamiento de vehículos cercano al parque Monseñor Nouel. Sin requisa, asimismo fue víctima de un disimulo, luego de que unos desaprensivos utilizaran sus datos para recibir más de RD$1,350,000 prometiéndole una ayuda que nunca recibió.

Yanelis confiesa que vive de colaboraciones de buenos samaritanos en las inmediaciones del parque central 15 de Agosto, y destina parte de sus ingresos a medicamentos para lesiones neurológicas. “Aún sufro constantemente temblores en mis desasosiego”, dice.

LA MIRADA MÉDICA
La doctora Isauris Díaz Urbaez explica que no todas las pérdidas de extremidades ocurren por traumas vertebromedulares. Igualmente existen amputaciones quirúrgicas que se realizan como medida para rescatar la vida del paciente.

“Hay casos en los que una infección severa, un choque con destrucción total de tejidos, complicaciones vasculares o enfermedades como la diabetes obligan a amputar un auxilio o una pierna.

No es una osadía sencilla, pero en muchos escenarios es la única alternativa para evitar la asesinato o complicaciones mayores”, señala.
La entendido explica que, médicamente, la prioridad es estabilizar al paciente y respaldar que la cirugía tenga el último impacto posible en su vitalidad militar. Sin requisa, advierte que el proceso no termina en el quirófano.

“La amputación es un procedimiento físico, pero sus consecuencias son integrales. El paciente necesita rehabilitación física, adecuación a prótesis, cuando es posible y, sobre todo, compañía psicológico”, enfatiza la doctora Díaz.

En el caso de lesiones medulares severas, como los traumas vertebromedulares, la situación es aún más compleja. “La meollo espinal no se regenera. Cuando hay daño completo, las secuelas pueden ser permanentes. Por eso, la prevención en accidentes de tránsito es esencia”, agrega la galena.

IMPACTO EMOCIONAL
El psicólogo clínico Natanael Reynoso Castillo señala que perder una extremidad, ya sea por un choque o por una amputación médica programada, puede producir un impacto emocional comparable a un duelo.

“La persona no solo pierde una parte de su cuerpo, sino que puede percibir que pierde independencia, identidad y proyectos de vida. Es una ruptura con la imagen que tenía de sí mismo”, explica.

Entre las reacciones más comunes menciona: abjuración, ira, tristeza profunda o depresión; sentimientos de inutilidad, vergüenza corporal y sensación de ser una carga para la clan.
Igualmente advierte señales de susto que requieren atención inmediata, como expresiones de desesperanza extrema o ideas suicidas. “Siempre recomendamos compañía psicológico desde el inicio del proceso. Incluso, cuando la amputación es programada, el paciente debe prepararse emocionalmente ayer y luego de la cirugía”, afirma Reynoso.

Según el entendido, terapias como la de aprobación y compromiso ayudan a trabajar la flexibilidad psicológica, permitiendo que la persona reconstruya su vida sin quedarse anclada en lo que perdió.

ROL DE LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD
Tanto médicos como psicólogos coinciden en que el apoyo franco puede marcar la diferencia entre la depresión prolongada y la resiliencia. La clan no elimina el dolor, pero sí lo hace más sufrible. Un entorno que motive, incluya y promueva autonomía facilita la adecuación.

Sin requisa, los especialistas asimismo señalan un desafío social, y es la inclusión gremial. Muchas personas con discapacidad enfrentan barreras para conseguir empleo, lo que puede afectar su autoestima y su independencia económica.

“Es fundamental que la sociedad entienda que una discapacidad física no anula la capacidad intelectual ni el deseo de trabajar”, destaca el psicólogo Natanael Reynoso Castillo.

Perder una extremidad, ya sea por trauma o por una amputación necesaria, implica atravesar un proceso médico, físico y emocional profundo. Pero con rehabilitación adecuada, compañía psicológico y apoyo franco, es posible restaurar proyectos, redefinir metas y persistir una vida productiva.

Detrás de cada cicatriz hay una historia que continúa escribiéndose. Y aunque el cuerpo cambie, la dignidad y la capacidad de seguir delante no desaparecen.

Cargando



Related Posts

Incautan rollo de alambre harto de un licor presuntamente cocaína

Y rollo de alambre de cobreharto de un licor presumiblemente cocaínafue confiscado por agentes de la Direccion Doméstico de Control de Drogas (DNCD) y miembros del Ocupación Manifiesto, durante labores…

Más de 1,500 familias quedan sin apoyo tras candado del Centro de Capacitación para Ciegos en Santiago

Foto: Fuente externa A más de un mes del candado del Centro de Capacitación para Ciegos (CECAPCI), decenas de familias que dependían de los servicios que ofrecía la institución aseguran…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You Missed

Incautan rollo de alambre harto de un licor presuntamente cocaína

Incautan rollo de alambre harto de un licor presuntamente cocaína

Abinader resalta oportunidades para dominicanos viven en Pimiento | AlMomento.net

Abinader resalta oportunidades para dominicanos viven en Pimiento | AlMomento.net

Confirman tres fallecidos tras colapso de edificio en México | AlMomento.net

Confirman tres fallecidos tras colapso de edificio en México | AlMomento.net

Rabbit’s Cyberdeck es una interpretación moderna de una netbook

Rabbit’s Cyberdeck es una interpretación moderna de una netbook

Fellito Suberví afirma hacienda y SDO recibirán 91 millones de galones diarios del conducción Haina-Manoguayabo

Fellito Suberví afirma hacienda y SDO recibirán 91 millones de galones diarios del conducción Haina-Manoguayabo

El CERD denuncia el “discurso de odio racista” de Donald Trump

El CERD denuncia el “discurso de odio racista” de Donald Trump