El autor es periodista. Reside en Santo Domingo.
En un mundo donde la información viaja a velocidades alucinantes, el formato clásico de confrontación en paneles radiales y televisivos, donde seis voces compiten por ver quién grita más esforzado o quién alabarda el garrocha más punzante, ya parece sacado de otro siglo.
Para naciones con medios más avanzados, ese ring ideológico de “tú contra mí” ya es obsoleto hace rato.
La concurrencia ya no necesita que le cuenten lo que pasó: lo ve en vivo en X, TikTok o WhatsApp.
Lo que pesquisa es contexto, utilidad y un investigación que le explique cómo le afecta a su saquillo, no un show de pleitos montados que dejan más ruido que luz.
En República Dominicana, sin retención, emisoras como Ceta, Zol 106.5, Panorama FM y Rumba siguen aferradas a esa dinámica de choque constante entre panelistas o de “pitcheos suaves” a invitados, que la audiencia ya identifica como teatro partidario.
Lo mismo ocurre en televisión con formatos que, en ocasión de ponerse al día, reciclan la discordancia de cabinas, donde parece que el cuerpo es el principal indicador de éxito.
Es como si estuviéramos bailando con el mismo merengue rancio mientras el DJ mundial ya pasó al dembow y a la musica electrónica.
Plataformas como Negocios TV (canal gachupin referente en información económica) demuestran el camino opuesto: analistas y entrevistados de todo el espectro ideológico y geopolítico expresan sus visiones sin requisito de convertir cada segmento en un debate de lucha.
El foco está en lo práctico: mercados en tiempo verdadero, fluctuaciones de materias primas, oportunidades de inversión y, sobre todo, el impacto directo en la vida cotidiana.
Modelos similares (Bloomberg o CNBC) mantienen un tono profesional, data-driven y plural, con gráficos vivos y menos drama escenificado.
Estos formatos crecen en streaming, YouTube y apps porque entregan valencia verdadero, no solo espectáculo.
En el país, el periodismo interpretativo debería portar alrededor de lo mismo: desasistir la confrontación gratuita y emplazar por un conductor o áncora con sólida formación periodística, capacidad de improvisar y manejo amplio de datos.
No se proxenetismo solo de bolsa de títulos o grandes inversiones (aunque importan), sino de indicadores que tocan el día a día del dominicano: los precios de los combustibles que suben; fluctuaciones del dólar que encarecen la operación del super; inflación trepidante en arroz, plátanos, huevos y grasa; pasajes aéreos que se disparan o los alquileres y costos de inmuebles que hacen impracticable soñar con estabilidad.
Un caso simbólico: El Show del Mediodía, bajo la producción de Iván Ruiz, quien ha demostrado visión y capacidad para mantenerlo como el espacio más pasado, tiene oportunidad de modernizarlo sin perder audiencia.
Dejar antes el esquema heredado de confrontaciones y transitar alrededor de un formato más de dictamen, dinámico y conectado con las preocupaciones reales de la concurrencia.
Para eso, talentos con preparación periodística probada, como Yvonne Ferreras, Diomelo Martínez, Miguel Arcángel Herrera, Aridio Castillo y Florentino Durán, entre otros, podrían liderar segmentos más informativos, plurales y efectos, con invitados diversos que aporten perspectivas sin requisito de peleas artificiales.
Los medios radiales, televisivos y de streaming en RD deben despertar: el cuadro de paneles vociferantes ya está out.
Lo que viene es un periodismo más inteligente, con anclas versátiles, datos en tiempo verdadero y conexión directa con el hábitat de la audiencia.
Quien innove primero y lo haga con humor, profundidad y sin discordancia innecesaria, no solo sobrevivirá, sino que liderará esta era donde la información ya no es escasa, sino abrumadora.
jpm-am
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