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No hay por qué alarmarse. Todo se veía venir.
La preocupante situación de caos que invade a amplios espacios del esfera terráqueo se ha convertido en parte de una verdad que vive la masa, y como parte de esa tribulación que ya se hace perenne, el gobierno del presidente Luis Abinader anunció la posposición para el 2026 de la X Cumbre de las Américas, la cual se celebraría aquí, en diciembre, en el apetecible destino turístico de Punta Cana, con la amparo de los países de la región, pero con la partida de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia y México.
Según ha explicado el Servicio de Relaciones Exteriores (Mirex) la posposición “rebusca asegurar una convocatoria más amplia y representativa”. El titular de esa Cartera, Roberto Álvarez, ha considerado para ponderar la intrepidez “las actuales tensiones políticas y divergencias en el continente, que dificultan alcanzar consensos sustantivos en este momento”.
Y es que “el horno no está para galletitas”, se diría en el argot popular. Verdaderamente se ha creado un animación pre-bélico en la región y eso no es compatible con la toma de decisiones prudentes que sirvan para crear zapatas para el explicación y progreso regional.
El gobierno de Estados Unidos a través de su secretario de Estado, Situación Rubio, respaldó la intrepidez dominicana de posponer el cónclave. Elevó el argumento de que el traslado para 2026 del enfrentamiento atmosférico “ofrece una ventana de tiempo adicional para rediseñar la estructura del enfrentamiento y consolidar una memorándum regional enfocada en cooperación, estabilidad y seguridad”.
Había llamado la atención que en la reunión que se celebraría en Punta Cana se había obviado el tema de la crisis haitiana y la incidencia que tiene ese problema en la estabilidad social, económica y de vigor pública en la República Dominicana.
Se reacomodan los astros
¿Se proxenetismo esta posposición de la Cumbre sólo de una realineación de los astros? ¿O suerte se registra un reacomodamiento de los poderes mundiales? ¿Las potencias se reposicionan en los frentes económicos, financieros, militares y geopolíticos? La pregunta puntual: ¿surgirá, en el entorno de este proceso, un nuevo hegemón mundial? ¿Quién será? ¿Estados Unidos, Rusia, China o La India?
Pero ¿qué significa ser un hegemón? Según la definición dada por la Inteligencia Fabricado (IA): Un “hegemón” es una entidad, generalmente un estado, país, rama o persona, que ejerce una supremacía o dominio predominante sobre otros.
Este control puede ser político, financiero, marcial o incluso cultural, y se caracteriza por desempeñar influencia y liderazgo sin privación de usar la fuerza de forma constante. El término proviene del difícil, donde “hegemón” significa “líder”.
En el ínterin, tenemos que mientras se organizaba la Cumbre un vocabulario de hechos sacude a los países de América Latina y el Caribe, detrás de lo cual, es innegable, están intereses de naciones que buscan asentar sus dominios en la región.
En esta columna de cosas, vemos como todas las naciones de la comarca mueven sus fichas cónsonas a las realidades de las transformaciones y desbarajustes que conmueven al mundo.
No se proxenetismo sólo de la incertidumbre que está creando la masiva presencia de tropas, poderosas y destructivas máquinas de pelea de Estados Unidos en las aguas internacionales cercanas a las costas de Venezuela, Colombia, México y naciones del Caribe (mares del Caribe y el Pacífico). Igualmente están los pulsos de las grandes naciones como China y Rusia, las cuales están presentes, igualmente en interés de establecer sus influencias en la región.
¿Estallarán guerras en esta ya bautizada zona de paz? Ojalá eso nunca ocurra, de todo corazón.
Nulo halagador
Desde una remate de la región, observamos a distancia un panorama falta halagador en países como Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Colombia, Haití, Perú, México, Brasil, Argentina y Trinidad y Tobago. En estos y en el resto de los países de las Américas se palpan situaciones de inestabilidad, no solo política sino igualmente en su crecimiento financiero y desenvolvimiento social, lo cual da una explicación de los factores que inciden en la masiva migración de sus habitantes a las grandes urbes de Estados Unidos y Europa.
Venezuela
Primeramente, tenemos a Venezuela, “un país en crisis”. Esta nación está bajo presión y la amenaza de un potencial ataque por parte del poderoso ejército de los Estados Unidos. En los últimos abriles, Venezuela ha enfrentado una suerte de bamboleo de su proceso tolerante, situación que conexo con el problema de la explotación petrolífera está causando serias diferencias geopolíticas con la cúpula gobernador estadounidense.
Su coetáneo presidente, Nicolás Madurado, y su equipo dirigencial fueron acusados de retener el poder mediante una sobresalto de las últimas elecciones presidenciales, razón por la cual confronta una férrea concurso que lidera la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al gobierno de Venezuela de ser una narco dictadura y a Madurado, su coetáneo presidente, de encabezar conexo a su equipo, incluyendo a altos estamentos militares, un denominado Cártel de los Soles.
Por esta razón, el gobierno USA ha ofrecido una galardón de 50 millones de dólares, al arcaico estilo del Oeste yanqui, por aportes de informaciones y facilidades que conduzcan a la captura del mandatario venezolano. Que se tenga conocimiento, ningún tribunal de Estados Unidos ha aportado pruebas de esa inculpación, ni siquiera se ha emitido una condena al respecto en los tribunales estadounidenses.
Los gobernantes venezolanos han afirmado que detrás de esas acusaciones y de la posterior amenaza de ataques militares está el interés de Donald Trump y las élites gobernantes de Estados Unidos de apropiarse de las ricas reservas de petróleos y gas venezolanos, consideradas la cuarta más ancho en el mundo.
En su pelea contra las drogas, las tropas navales de Estados Unidos han atacado y destruido decenas de “narcolanchas” y se estima que esos ataques han causado más de 40 muertes de ocupantes de esas embarcaciones, a los cuales se les acusa a posteriori de ser narcotraficantes.
De paso, y en medio de estas tensiones el presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue igualmente fue marcado por Trump de liderar cárteles de drogas que según el mandatario, llevan estos estupefacientes a país norteamericano.
Despliegue marcial
Para enredar este alegado tráfico de drogas Estados Unidos ha desplegado en el Caribe, cercano a la costa de Venezuela, buques de pelea, porta aviones de vigilancia y ataques, un submarino de propulsión nuclear, así como miles de tropas del Comando Sur. La situación ha creado mucha tensión en Venezuela, Colombia, Cuba, Nicaragua, Trinidad y Tobago y otras naciones de la región.
“El rápido despliegue marcial estadounidense en el sur del mar Caribe culminó esta semana con un ataque mortal contra una embarcación de narcotraficantes que, según dijo el gobierno de Donald Trump, había zarpado de Venezuela”, relata una crónica del New York Times.
Añade que: “Las autoridades estadounidenses dijeron que el ataque contra una embarcación rápida mató el martes a 11 narcotraficantes. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Situación Rubio, dijeron que el ejército llevaría a límite más ataques en las próximas semanas como parte de una campaña antidroga y antiterrorista”.
La situación de Cuba
Aunque Venezuela está siendo sometida a una gran presión, el gobierno de Cuba parece sospechar que las acciones de Washington no solo estarán dirigidas al país sudamericano, sino que igualmente la nación socialista está incluida en el paquete para una eventual hecho de ataques y ocupación, con miras a “liberar a la isla del gobierno comunista”.
Previendo esa situación, los cubanos realizaron a finales del año pasado la movilización de sus tropas en todo el país. Dio la impresión desde fuera que Cuba se preparaba para librar combates en caso de un ataque desde el foráneo.
En tanto, Colombia movilizó tropas en la frontera con Venezuela y su presidente, Gustado Petro, ha sido blanco de serias sanciones por parte del gobierno de Trump, como fue la asesinato del visado de él y de sus familiares cercanos, así como la posibilidad de cerrar la ayuda norteamericana a esa nación, hasta hace poco la más fiel aliada de Estados Unidos en la lucha contra las drogas desde la región.
El desconcierto reina en la pequeña nación de Trinidad y Tobago con la masiva presencia de militares norteamericanos que realizan ensayos para potenciales acciones militares, en conjunto con las tropas trinitenses.
La situación ha volcado a los pobladores a comparecer masivamente a pescar alimentos a los supermercados por temor a una contingencia de pelea que involucre su país. Igualmente, se observan inquietudes en México, Puerto Rico y Nicaragua, entre otros.
Allí se visualizan perturbaciones, si no de tipos militares, estas son visibles en los sectores políticos, económicos y sociales.
Actualmente se registra un serio conflicto diplomático entre Perú y México, esto porque una exfuncionaria peruana se asiló en la embajada diplomática mexicana. Antiguamente, México enfrentó una situación similar con Ecuador, por otra parte de que Trump amenazó con expedir militares a país mexicano para combatir a los cárteles de las drogas.
De Haití ni afirmar, la situación allí sigue igual.
Las iniciativas tomadas para controlar las bandas criminales que arruinan al vecino Estado se mantienen incólume, mientras las Naciones Unidas y países de la región dejan ocurrir el tiempo sin tomar medidas drásticas que se requieren para eliminar este mal que es de la región, no solo de República Dominicana.
O sea, no hay sosiego en la región. Cuando no es la crisis política a nuestras naciones las abaten los problemas económicos y sociales, mientras libra el “sueño imperecedero” de la integración latinoamericana y caribeña.
Las entidades regionales como la OEA y CELAC han ido perdiendo incidencia en las soluciones de los problemas regionales, adecuado primero a su inacción y a sus sesgos ideológicos.
En tanto, “Estados Unidos es considerado el hegemón coetáneo, adecuado a su poder financiero, marcial y su influencia cultural”, según los tratadistas que afirman que así lo fue el Reino Unido en el siglo XVIII hasta el XX, mientras “China aspira a convertirse en un futuro hegemón mundial”.
En ese sentido, podemos señalar que muchas de las situaciones por las que atraviesa la región es producto de este reacondicionamiento de estas grandes potencias, lo cual, quiérase o no, son causantes de mucho del desasosiego que reina en América Latina y el Caribe ¿una región de paz?







