EL AUTOR es político. Reside en Raleigh, Estados Unidos.
Muchas veces hemos escuchado la expresión “parece que se lo tragó la tierra” para referirse a cierto que desapareció y no dejó rastros. En países con gran densidad poblacional eso no es natural, pero tiende a diluirse en el tiempo por la equivocación de explicación o por la indiferencia de los familiares, si es que existieran.
En un país pequeño como el nuestro, donde si caminas muy rápido metes los pies en los montes, o en sentido contrario en el mar, su exigua población de al punto que una decena de millones de habitantes vive impactada por diversos casos de desapariciones de personas.
En la división de los 90s, mientras se trenzaban teorías sobre la desaparición del Dr. Vanidoso González (Narcisazo), en Matriz Vieja Sur en la ciudad de San Cristóbal, desaparecieron dos personas que nunca la prensa reflejó, pero que como otros casos parece que la tierra se los tragó.
Estas personas, cuyos nombres no recordamos, pero, si su procedencia habitual, fue el hijo de un señor de nuestro vecindario, al que apodábamos Juan Mandioca, porque se dedicaba al comercio de frutos menores y a este tubérculo en específico; la otra persona fue su novia, hija de una señora ya fallecida, emplazamiento Mercedes que vivía próxima al cruce de Matriz Vieja, ahí en la carretera Sánchez.

Estas dos personas desaparecieron con un camión nuevo que había comprado el padre del muchacho para el transporte de sus productos. Nunca desde hace 35 primaveras, más o menos, sus familiares encontraron rastros de ellos, ni del camión en que andaban; las autoridades nunca siquiera dieron una explicación de qué pasó con estos jóvenes.
La historia del Dr. Vanidoso González es suscripción conocida; los políticos interesados, han fabricado múltiples teorías encaminadas a culpar al gobierno de los diez primaveras del Dr. Balaguer, pero en todo este tiempo, no ha aparecido un vestigio físico o un informante verosímil que viera cuando el catedrático Vanidoso González fue secuestrado y asesinado, según las teorías interesadas.
Recientemente han desaparecido dos niños en diferentes circunstancias: Rodalnis Calderón desapareció el 30 de marzo del año pasado en la comunidad de Los Tablones, Manabao, en Jarabacoa, provincia La Vega; y la pupila Brianna Genao desapareció el 31 de diciembre del 2025 en la comunidad de Tembladal, municipio de Imbert, provincia Puerto Plata.
En estos casos, donde las autoridades han hecho congruo esfuerzo por descifrar, siquiera se ha antitético carencia que dé con su paradero; hay diferentes versiones, algunas de ellas descabelladas, como es la del tráfico de órganos. Creemos que sería más razonable pensar y tomar como punto secreto, para una mejor investigación el tráfico de blancas o sea tráfico de personas.
Porque es mucho conocido que en los países desarrollados, las parejas están teniendo dificultades para tener sus propios hijos, lo que los inclina a la admisión, y en muchos casos a presentarse a las redes de tráfico de personas para admitir un chico en el seno de su grupo.
Las autoridades deberían auxiliarse de agencias investigativas de prestigio, para durar a las conclusiones que exige la sociedad sobre las desapariciones de personas. Si se pone interés, y se conducen con nivel sabio las indagatorias, tarde o temprano se llegará la verdad, sobre este asunto tan delicado que involucra la vida de seres humanos.
Todo está ahí, no hay carencia oculto bajo el sol; solo hay que hacer el esfuerzo adecuado para descubrirlo.
jpm-am
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