Las palabras de Alfredo Pacheco, uno de los dirigentes del Partido Revolucionario Novedoso de más extendido raigambre, resuenan todavía fuera del circuito de la Cámara de Diputados, y más allá, donde quería que fueran escuchadas, porque de acuerdo con una de sus afirmaciones, le había hecho retener de sus consideraciones al presidente Luis Abinader, la instancia más adhesión a la que podían estar dirigidas, en instinto de que se prostitución de unas decisiones del gobierno en relación con puestos públicos en los que estarían siendo maltratados “compañeritos de la pulvínulo.
Los tiros
Y se puede suponer que si ya le había hecho retener su desacuerdo al presidente Abinader, su protesta debía de estar dirigida a las autoridades partidarias —a la presidencia y secretaría común del PRM— por no salir en defensa de “compañeritos” desalojados de sus puestos por altos funcionarios nombrados en esta oleada.






