Alfredo Cruz Polanco (alfredocruzpolano@gmail.com
Delante los constantes ataques e invasión de los Estados Unidos e Israel a Irán, en los que resultó muerto el Ayatolá Ali Jamenei y su esposa, el entorno internacional se ha tornado muy difícil en los últimos días, dada la tensión y la inseguridad que este hecho ha generado en el mundo, lo que está afectando la paz, el sosiego, la seguridad y la estabilidad macroeconómica y política de los países pequeños, en vía de ampliación, fruto de los tantos errores, desaciertos económicos y políticos que viene cometiendo el Presidente Donald Trumpdesde que asumió de nuevo la
Correcto a las tantas decisiones y medidas políticas tomadas erróneamente, que viene aplicando de forma fragmentario el Presidente Trumpquien viene actuando siempre por encima del Congreso y de las leyes, irrespetando la constitución de ese país y desobedeciendo el orden institucional establecido, los países en vía de ampliación (subdesarrollados), como lo es la Republica Dominicana, en estos momentos tienen un futuro incierto, desolador, ya que con esas actitudes, llenas de pasiones, ira, imprudencias, prepotencia, insultos, arrogancia y discriminación, lo convierten cada vez, en una persona totalmente impredecible frente a el mundo.
Los Estados Unidos es el principal socio comercial de la República Dominicana, con cuyo país se firmó, el Tratado de Excarcelado Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA),
En estos precisos momentos, por los enseres de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, los precios del petróleo se han disparado, lo que va a repercutir en el costo de todos los productos básicos de la canasta emparentado, los de primera carencia: a los alimentos, materia prima, medicamentos, materiales de construcción, los cuales sufrirán un incremento de precios.
Todos esos desaciertos y errores políticos del Presidente de Trump están generando un gran temor, rechazo y disgusto en la población norteamericana, lo que está afectando su imagen, la simpatía y la confianza, pues se cree dueño y señor del mundo; que puede efectuar medalaganariamente, de guisa caprichosa y arbitraria. Esta situación está afectando todavía, el clima para las inversiones extranjeras directas y al turismo de nuestro país.
Con su ademán desenfrenada, ha provocado una gran incertidumbre, la cual puede degenerar en un matanza y remolcar al mundo a una gran conflagración, pues sus decisiones representan un peligro para la humanidad.
Como uno de los principales accionistas de la industria armamentista de los Estados Unidos, mediante amenazas, presión mediática, la aplicación de la fuerza y el poder, quiere poner en prácticas su slogan
de campaña: “Hacer que América vuelva a ser magnate” (Hagamos América magnate otra vez), no importa las consecuencias que corra la humanidad; por eso siempre provoca guerras con los países que no comulgan
con sus intereses, las cuales, la mayoría de las veces, no tienen razón de ser, pero las mismas, le generan grandes beneficios económicos. Pero mucho cuidado, ya que hay patrimonio que queman las manos y otras cosas más.
Los iraníes y los demás países del Medio Oriente, mantienen válido una frase que reza así: “No intentes con los políticos y la familia del Medio Oriente, porque estaría poniendo en aventura la seguridad de tu propia nación”.
De ahí que los norteamericanos temen un ataque de Irán en cualquier momento al división de los Estados Unidos, tal como el ocurrido el 11 de septiembre del año 2001, contra al Centro de Comercio Mundial (WTC)), las Torres Gemelas), el principal símbolo del caudal financiero norteamericano, a otros centros de poder, así como la arranque de varios aviones de la segmento aérea aerolíneas americanas, causando miles de personas muertas, por los ataques de Estados Unidos a Irak.
A partir de este atentado, el mundo se dividió en dos, en un antiguamente y en un posteriormente. Desgraciadamente, los países pequeños, pobres, desprotegidos e indefensos, son los que tienen que remunerar los platos rotos por las grandes potencias.
¡Que Jehová nos tome confesados!
El autor es Contador Conocido Acreditado
Máster en Relaciones Internacionales
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