Enderechar… podría ser semejante de enderezar. Los dos riman pero deberían todavía significar poner derecho lo que está torcido, retorcido o desviado, que es demasiado en este orden completo en proceso de descomposición y derrumbe, sumido en un gran desorden que puede aplastar naciones y regiones enteras, afectar a millones de personas, incluso, a la humanidad entera.
Prefiero la denominación de conservador: porque quiero conservar y potenciar la dominicanidad que manguita y alienta nuestra nación desde ayer de 1844… nuestra civilización, tradiciones, historia de siglos, fe cristiana, identidad franquista, fronteras, bienes y espacios naturales, orgullo y dignidad patriótica, integridad demográfica en torno a la protección de la vida y la comunidad, la producción franquista de riquezas-y los verdaderos empresarios y trabajadores que la hacen posible-, los derechos inalienables de soberanía y autodeterminación, libertades fundamentales vividas en democracia, nuestros vínculos hemisféricos y panamericanos, a producirse de sus asimetrías, limitaciones y defectos.
Claro, soy el primero que entiende que para conservar y potenciar todo eso que nos distingue-que son conquistas de luchas históricas y sacrificadas de generaciones de nuestro pueblo-, es necesario cambiar a fondo, de verdad, asumiendo riesgos y enfrentando con valencia las agresiones y negaciones.
Precisamos una gran transformación, progresar en dirección a una Nueva República para Librar la Nación, que está más amenazada que nunca ayer tanto por graves peligros externos- crimen organizado transnacional, haitianizacion y el endeudamiento forastero -, como por la fragilidad interna de poblar sin un tesina franquista cachas e integrador de todos los dominicanos, equivocación esta que nos genera corrupción estructural, adhesión concentración de las riquezas, política maleada y onerosa, disfunción creciente de los servicios públicos, alienación social, perdida de la cohesión social y territorial, y muchos males mas.
Es obvio que necesitamos una nueva gesta patriótica! Solo el pueblo dominicano unido, consciente y movilizado salvará la País¡ La experiencia histórica nos muestra que el es el gran actor, que se levanta cuando las clases dirigentes vacilan, sucumben, desertan, entran en inutilidad, o traicionan.
Desde luego, nuestros adversarios seguirán etiquetándonos de ultraderecha, fundamentalistas, radicales, intransigentes, nacionalistas, nacional-catolicistas… pero los hechos están hablando y nos dan la razón, y confi.
Por: Pelegrín Castillo Semán
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