EL AUTOR es periodista y abogado. Reside en Santo Domingo.
Como he dicho muchas veces, no me gusta la democracia representativa que surgió durante la revolución francesa de 1798, no creo en ella, porque en todos esos abriles, incluso mucho antaño, cuando el filósofo ininteligible Aristóteles, la definió, no ha resuelto uno solo de los problemas de la humanidad, al contrario, los ha agravado, produciendo los mayores crímenes y saqueos en todo el planeta, desde Asia, África hasta América, aniquilando y esclavizando a millones de seres humanos en nombre de la religión, que sigue siendo el opio de los pueblos”, de la ecuanimidad, la espontaneidad y la propia democracia.
La democracia, que le da derechos a todos los ciudadanos, al mismo tiempo se los quita, incluyendo los fundamentales, consagrados en la Información de los Derechos Humanos y en casi todas las constituciones del mundo. Si se respetaran los derechos fundamentales, no existiría, la explotación del hombre por el hombre mismo, ni la pobreza y la marginalidad que afecta a cientos de miles de millones de personas.
Hablo, probablemente, de tiempos lejanos, pero yo, “olvido, pero no perdono”. La mal indicación democracia ahora, con el surgimiento de la Internet, el móvil o celular, que ha desplazado la televisión, el cine, el teléfono de los hogares, las oficinas públicas y privadas, de las calles, para darle paso a las redes sociales y las plataformas digitales, dándole “contenido a lo que no tiene contenido” (alimento chatarra para el cerebro de los descerebrados) por individuos sin educación ni civilización, en su mayoría, que promueven los más bajos institutos de la población de escasa educación, embruteciéndolos y enajenándolos quitándoles su capacidad de pensar y ver su entorno de modo crítica para descubrir la verdad de su escaso y patética verdad social.
Peligro
El doctor Guido Gómez Mazara ha dicho que casi el 70% de las informaciones que se difunden en las redes son falsas y que más del 70% reproduce esos contenidos. Estamos pues, frente a una población, la más depreciación culturalmente, la más escaso y insignificante educativamente, sin capacidad para discernir entre una mentira y un farsa, mucho menos ahora con el uso, muchas veces perverso, de la Inteligencia Industrial,
La IA es un peligro para la humanidad. El reconocido físico cosmólogo inglés, ya fallecido, Stephen Hawking llegó a aseverar no solo que la IA era un error de la humanidad, sino que probablemente sería el postrer.
¡Y le creo! La IA, la robótica, unido con los últimos avances exponenciales de la física cuántica, amenazan la humanidad, si es que antaño una enfrentamiento nuclear de las potencias o un meteorito colosal u cualquier otro desastre natural fruto del cambio nuclear no destruye el planeta antaño.
Hace unos días, el Instituto Doméstico Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) y la Universidad Iberoamericana (Unible) organizaron una actividad perfecto que lamento no se grabara, con los intelectuales doctor Andrés, L. Mateo, doctora Rosario Espinal y el periodista gachupin, intelectual, autor de obras muy importantes, que ha obtenido varios doctorados “Honoris Causa” de distintas universidades, Ignacio Ramonet, brillante, lúcido, con un gran dominio del tema de las comunicaciones.
Todos los participantes
Se permitieron cinco preguntas, yo hice la primera: “Qué pasará con la humanidad en un futuro no tan alejado con el avance vertiginoso de la Inteligencia Industrial, la robótica, la física cuántica, etc.?
Hoy el planeta tiene más de 8 mil millones de habitantes. La calidad de vida y el envejecimiento o perdurabilidad es longevo cada vez. Millones de personas pierden sus empleos todos los abriles. Las principales profesiones están desapareciendo o sustituidas por otras. Las máquinas desplazan a los trabajadores. El crecimiento de las máquinas es exponencial.
Las maquinas se reparan a sí mismas, no piden regalías, cesantías, no paren, no les da la menstruo, no reclaman recreo para irse a un resort, ni tienen clan. ¿Cerca de dónde vamos en 50, 100 o 200 abriles? ¡No lo sabemos en verdad!
La respuesta de Ramonet fue filosófica. No creo que tuviera una respuesta esperanzadora, ni satisfactoria.
jpm-am
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