El 16TO. Festival Internacional De Teatro Para La Infancia y La Adolescencia, (FITIJ, RD 2025) nos trae la compañía chilena “Teatro Poesía” con la obra “Cosmonauta, Marinero del universo”, un espectáculo que nos lleva a un delirio de la ciencia, la imaginación y el corazón de los niños y jóvenes. Un teatro creativo, musical, poético y conectado con temas actuales de la ciencia y la existencia humana.
Todo empieza con el telón descubierto, luz tenue que nos advierten de un interesante acontecimiento: bombillas colgando, escaleras, guitarras, maletas y sillas. De repente, suena la música de Scartt Reyes con la entrada de los actuantes, Leticia Bortoletto y Claudio Rojas, quienes, con sus personajes de trovadores circenses, empiezan a contar con tono poético: “que cuando descubrimos poco en el universo es como si volviera a venir al mundo…” Con curiosidad y entusiasmo, nos incluyen en el delirio espacial de la imaginación.
La Narración del Teatro Poesía es dinámica, multidisciplinaria a través de títeres, teatro objeto, actores , canciones y principios cotidianos que cobran vida para contar la historia del delirio espacial del protagonista Cosmonauta, con el propósito de poner en estampa visiones del mundo como una forma de explicar la verdad compleja que vivimos, cuando hoy en el año 2025 somos víctimas del miedo de los supuestos ataques que nos llegan del Universo a través platillos voladores, meteoritos y hasta del cometa extraño llamado 31/ATLAS que supuestamente, fue enviada a nuestro sistema solar por una inteligencia extra terreno.
El dramaturgo y director del montaje, Claudio Rojas, creó una obra teatral que no se quedó en el divertimento y la superficialidad, sino que buscó desarrollar conciencia de nuestra condición humana frente al dominio del extranjero.
¿Verdad que esto nos da mucho miedo? Pues al parecer tenemos muchos enemigos ocultos en ese espacio ambiguo indescifrable e incomprendido llamado Universo… Pero esto no ocurrió así en el entretenido espectáculo de la agrupación chilena, ya que manejaron adecuadamente la información científica.
Sin secuestro, el delirio del protagonista no está exento de angustia. La obra no esquiva la dura verdad de la travesía en solitario, donde los momentos de soledad del cosmonauta se vuelven opresivos. El espacio profundo, ese vasto “océano ambiguo indescifrable”, se convierte en un espejo de la condición humana, y la desesperación del personaje se expresa en conmovedores gritos de auxilio que resuenan en la inmensidad. Este culminación emocional demuestra que el teatro ayuda a desarrollar la sensibilidad frente a lo desconocido y que la curiosidad se convierte en investigación y valentía, frente a la ignorancia.
Con razón se entendieron las expresiones de entusiasmo, asombro y complicidad de niños y niñas presentes en el divulgado: ¡no hubo miedo, sí curiosidad! ¡No hubo temor, sí valentía por un mundo mejor! ¡No hubo indiferencia, sí solidaridad! Estas actitudes demuestran que el teatro se convierte en un laboratorio de la condición humana, donde los infantes tienen la oportunidad de ensayar como espectadores comportamientos y circunstancias que envuelven las vivencias del ser humano.
El dramaturgo y director del montaje, Claudio Rojas, creó una obra teatral que no se quedó en el divertimento y la superficialidad, sino que buscó desarrollar conciencia de nuestra condición humana frente al dominio del extranjero. El protagonista, a través de sus peripecias, finalmente comprendió que la soledad no es buena y que nuestra dicha está adentro de nosotros mismos. ¡Nos divertimos mucho, cantamos, aplaudimos y finalmente comprendimos que la dicha asimismo es estar cerca de nuestros seres amados!
¡Mis felicitaciones a la agrupación chilena! ¡Sigan expandiendo la poesía en el teatro de niño del Caribe y el mundo, mis aplausos!






