El Faja Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE) defendieron este lunes la penuria de que la eurozona se dote de un Euro digital para evitar que proveedores de terceros países dominen el mercado europeo de pagos digitales conforme cae el uso del efectivo.
“El espacio dejado por el agonía del uso de efectivo está siendo cubierto por soluciones de cuota de fuera de la Unión Europea y sencillamente no podemos permitirnos ceder el control tecnológico de la riqueza de la UE enteramente a otros”, dijo el comisario europeo de Pertenencias, Váldis dombrovskisen una audiencia con la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.
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En este sentido, subrayó que los acontecimientos recientes en un “mundo más conflictivo” acentúan “la aprieto de avanzar en la inmersión del euro digital”, un esquema en el que el BCE trabaja desde hace un quinquenio y para el que Bruselas ya ha presentado una propuesta de fuero en caso de que se decida lanzarlo, que aún debe ser aprobada por Estados y Parlamento Europeo.
“El Euro digital puede ser un importante pilar para alentar la autonomía estratégica de la UE, aumentando la resiliencia del euro frente a otras divisas, sistemas de cuota, divisas de bancos centrales de terceros países y ‘stable-coins’ no denominadas en euros”, dijo Dombrovskis.
Soluciones no europeas
En la misma orientación se pronunció el miembro el directorio ejecutor del BCE a cargo del Euro digital, Piero cipolonequien consideró que “lo preocupante en Europa es que el hueco que deja la caída del efectivo está siendo llenado por soluciones de cuota no europeas“.
En concreto, para los pagos con plástico solo siete de los vigésimo países de la eurozona tienen esquemas nacionales propios que, encima, no pueden ser usados en otros países del euro y asimismo están perdiendo cuota de mercado a nivel doméstico; mientras que, en el caso del comercio electrónico, las soluciones europeas solo son predominantes en tres países, explicó.
En este contexto, el representante del BCE defendió que “la principal razón para emitir un Euro digital es preservar los beneficios del efectivo en la era digital”, complementando el plata en metálico con una forma digital del mismo para poder avalar compras en orientación o de modo digital en puntos de saldo físicos.
Cipollone recordó que empresas privadas han intentando varias veces crear una posibilidad de pagos paneuropeapero las dificultades para coordinarse lo han impedido, y consideró que, aún cuando lo lograsen, emitir un Euro digital seguiría teniendo sentido.
Argumentó que esta divisa digital aseguraría que el plata sigue siendo un acertadamente notorio accesible mundialmente y aceptado en toda la eurozonaal tiempo que aumentaría la resiliencia de la misma puesto que supondría una alternativa fiable en tiempos de crisis.
Encima, aseguraría que “todos los componentes del Euro digital permanecen en manos europeas” y evitaría una concentración excesiva del mercado puesto que daría a los comerciantes más poder para negociar las tasas, citó entre otros beneficios.
En este contexto, Cipollone instó a aprobar la propuesta legislativa sobre el Euro digital puesto que “cuanto antaño” esté en marcha “antaño sabrá el mercado alrededor de donde nos dirigimos y antaño hará las inversiones en una dirección que refuerce a los proveedores de pagos europeostanto el Euro digital como las soluciones privadas”.






