De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 2:17
El cambio no es poco que solo sucede; es una valentía que cada uno debe tomar.
Cambiar es una prioridad cuando sabemos que lo que somos hoy no refleja lo que Altísimo quiere hacer con nosotros.
Muchas veces resistimos el cambio porque nos aferramos a rutinas, hábitos o relaciones que están estorbando nuestro crecimiento. Preferimos la comodidad antiguamente que la confrontación, y dejamos que otros dicten el rumbo de nuestra vida espiritual.
Pero cuando entendemos que nuestra vida le pertenece a Cristo, el proceso de transformación se vuelve más claro y menos doloroso.
Él sabe lo que debe remover, ajustar y formar en nosotros para cumplir Su propósito.
Quedarnos igual no es opción. Aunque parezca que perderemos poco valioso, si no viene de Altísimo, no es positivamente valioso.
Cuanto más somos transformados, más efectos somos en Sus manos.
Altísimo no usa cualquier persona: usa aquella que ha sido moldeada a Su medida para que haga Su voluntad.






