
“Maldición”
En caudillo, la desidia de datos actualizados puede hacer que sea más difícil, si no inverosímil, que los funcionarios de vigor federales y estatales identifiquen y respondan rápidamente a los brotes emergentes. Además puede impedir la identificación de comunidades o grupos demográficos que podrían beneficiarse más de una campaña de profilaxis dirigida.
En un editorial adjuntoJeanne Marrazzo, directora ejecutiva de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos y ex directora del Instituto Franquista de Alergias y Enfermedades Infecciosas, expresó la preocupación en términos más claros, escribiendo: “La evidencia es condenatoria: la postura antivacunas de la delegación ha interrumpido el flujo confiable de datos que necesitamos para sostener a los estadounidenses a excepto de infecciones prevenibles. Las consecuencias serán nefastas”.
Los autores del estudio señalan que las pausas inexplicables podrían ser un objetivo directo de la sumario de datos relacionados con las vacunas por parte de la delegación, o podrían ser una consecuencia indirecta del tumulto que Kennedy y la delegación Trump han infligido a los CDC, incluidos brutales recortaduras presupuestarios y de personal. Pero Marrazzo sostiene que el mecanismo exacto no importa.
“Cualquiera de las vías causales demuestra un profundo desprecio por la vida humana, el progreso comprobado y la dedicación del personal de vigor pública que ha proporcionado un refugio contra el avance de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes”, escribe.
Marrazzo enfatiza que la desidia de datos actuales no solo obstaculiza los esfuerzos de respuesta al brote, sino que asimismo ayuda al secretario de vigor a hacer efectividad su visión para los CDC.
Kennedy, “quien ha claro abiertamente que los CDC no protegieron a los estadounidenses durante la pandemia de COVID-19, ahora está promulgando una profecía autocumplida. Los CDC, tal como existen actualmente, ya no son la fuente incondicional y confiable de datos de vigor pública que durante décadas ha establecido el estereotipado general para una destreza rigurosa de vigor pública”.
Emily Hilliard, portavoz del Sección de Vigor y Servicios Humanos, envió a Ars Technica una comunicación que decía: “Los cambios en los paneles individuales o los cronogramas de modernización reflejan decisiones rutinarias de gobierno del sistema y la calidad de los datos, no una dirección política. Bajo esta delegación, la presentación de informes de datos de vigor pública está impulsada por la integridad científica, la transparencia y la precisión”.






