El ataque marcial a gran escalera agresivo este sábado contra Irán por Estados Unidos, en coordinación con Israel, se suma a la serie de bombardeos ordenados durante su segundo mandato por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien regresó al poder el año pasado con la promesa de permanecer a su país alejado de conflictos exteriores.
Los ataques estadounidenses del extremo año, que han evitado el despliegue de soldados sobre el contorno, han sido justificados por la Casa Blanca en nombre de la seguridad doméstico o la lucha antiterrorista, pero han generado un debate procesal por no contar con el aval del Congreso, en el que recae la venia de resolver la exterminio.
Las operaciones han generado críticas de la competición y de algunos miembros del Partido Republicano alrededor de Trump, quien suele reivindicar para sí el Premio Nobel de la Paz con el argumento de que ha puesto fin a al menos ocho guerras y fue muy crítico con la invasión de Irak de 2003 bajo el mandato del además republicano George W. Bush (2001-2009).
En un mensaje de amanecida a la nación, y a pesar de las negociaciones en marcha para un acuerdo nuclear con Irán, el presidente estadounidense anunció el impulso de un ataque marcial a gran escalera contra ese país que, en última instancia, búsqueda poner fin al régimen iraní.
Trump hizo un llamada al pueblo iraní para que tome el control del gobierno una vez concluyan los bombardeos.
El ataque tiene mayores dimensiones que el instigación que Trump ordenó en junio de 2025 contra las centrales nucleares iraníes de Fordó, Natanz e Isfahan en un intento de desmantelar el software atómico iraní.
Algunos legisladores demócratas han criticado que la operación no cuente con el aval del Congreso y apuestan por sufragar una resolución de poderes de exterminio que impida a Trump entrar en un conflicto agresivo con Irán.
La competición además criticó en su momento no ocurrir sido debidamente notificada de la operación en Venezuela del pasado 3 de enero.
Ese día, Estados Unidos emprendió un ataque marcial contra el país caribeño que derivó en el derrocamiento y la captura del presidente venezolano Nicolás Formado y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York, donde afrontan cargos por narcotráfico.
Desde entonces, Trump ha mantenido una relación estrecha con el nuevo Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Formado, pues asegura que se ha plegado a sus demandas, como la comprensión del sector petrolero venezolano.
El 25 de diciembre de 2025, Estados Unidos, en coordinación con el Gobierno nigeriano, lanzó ataques aéreos contra supuestos campamentos de un liga vinculado al Estado Islámico (EI) en el noroeste de Nigeria, en el estado de Sokoto, poco que Trump describió como un “regalo de Navidad”.
En los primeros meses de 2025, Estados Unidos bombardeó posiciones de los rebeldes hutíes del Yemen por sus ataques a buques comerciales en el mar Rojo e intensificó la campaña aérea en Somalia contra Al Shabab y células del Estado Islámico.
Trump además autorizó ataques selectivos en Irak contra milicias proiraníes y células del EI y, en diciembre del año pasado, lanzó una operación en Siria contra más de setenta objetivos yihadistas tras un ataque en el que murieron dos soldados estadounidenses y un intérprete.





