Si es que se han enterado, las autoridades no han evitado la reocupación por vecinos o particulares de franjas de la ribera del río Ozama, con la coherente destrucción de humedales, que habían sido liberadas por la Mecanismo para la Readecuación de Barrios y Entornos del Gobierno para amotinar en las zonas proyectos residenciales y otras obras.
Desafiando las amenazas de los ocupantes, el presidente de la Fundación Dominicana Aprecio a los Envejecientes y la Infancia, Franklin Tamayo, ha tenido el valencia de desavenir y denunciar las ocupaciones como un crimen ambiental.
Dice Tamayo que amplias franjas han sido rellenadas de escombros y tierra por interesados en amotinar casuchas, quienes incluso han destruido humedales y áreas protegidas.
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Lo sorprendente ha sido que las autoridades no se hayan enterado o de lo contrario que no hayan intervenido para frenar las invasiones y establecer responsabilidades.
No cerca de lo de que el saneamiento choca con la desesperación, porque no parece ser el caso. La protección, que no se sabe si compete al Profesión de Medio Dominio y Capital Naturales, al Profesión de Defensa o a otra instancia, ha sido nula.
El daño que se ha hecho, afectando el remozamiento en algunos sectores colindantes, tiene que repararse. Tamayo, quien se ha atrevido a desavenir a los ocupantes en defensa del medio concurrencia, dice que los materiales con que se han rellenado áreas son cargados en camiones.






