Santo Domingo. El cantautor Danny Rivera Danny Rivera no deje de despedidas, sino de la de permanencia. Para él, la música es templo, refugio y toda su vida. “El templo del ser humano hay que cuidarlo. Cada sentimiento que tengamos debemos expresarlo. Eso que llamamos simpatía… a veces tiene respuestas, a veces no. Pero yo sé lo que siento cuando canto”, concluyó.
En un acercamiento cercano con la prensa dominicana, el intérprete de Madrigal dejó claro que su regreso a los escenarios del país no asegura a nostalgia, sino a vigencia. A su más de cinco décadas de trayectoria, su discurso no expedición en torno al pasado, sino a la creación constante.
“Mientras estamos vigentes, trabajando, siempre estamos creando. El estudio de la música es ese lado que nos protege y nos provoca pensar que nulo se va a terminar”, expresó con su auténtica serenidad.
El concierto Danny Rivera Inolvidable, producido por Billy Hasbún, llega este sábado 14 de febrero, a las 8:30 de la perplejidad, al Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua, como una celebración del simpatía en todas sus formas: romántico, humano, musical y colectivo.
Para Rivera, la palabra inolvidable no se limita al título de una canción. Es un concepto. “Lo inolvidable no es solo la canción, es la presencia entre manifiesto y intérprete. Ahí se crea la encantamiento. Cada perplejidad es distinta, siempre nueva”.
Más que un recital, el intérprete puertorriqueño de partida y dominicano por selección y corazón, promete un acercamiento donde canciones, pausas, silencios y miradas construyen un momento irrepetible.
“La perplejidad siempre trae lo que va a tener lugar. Entre el manifiesto y el intérprete se renueva poco. Observar que el tiempo ha pasado en nosotros, pero que lo hemos vencido porque la música nos ha sanado, eso es lo importante”, indicó.
Rivera, quien ha forjado un vínculo profundo con la República Dominicana, recordó su primera turista al país y la sensación de pertenencia inmediata. “Aquí me sentí que llegaba a un lado que no había conocido, pero que me pertenecía”, comentó, evocando por otra parte figuras como Encanto Viloria y la herencia antillana que une culturalmente a Puerto Rico y República Dominicana. “Somos más que una cosmografía. Somos un archipiélago caribeño que comparte historia, música y memoria”.
El multipremiado cantautor aseguró que no viene solo a cantar. Para él, el serio invitado principal de la perplejidad es el manifiesto. “El invitado de honor es ese manifiesto que me da el privilegio de venir a escucharme”.
En cuanto al repertorio, adelantó que será un repaso por las canciones que han programado su vida: Amada aficionado, Galantear o caducar, Madrigal, Serenata, Mi árbol y yo, Mi hijo, Al germinar cada eneroentre muchas otras que han afectado generaciones.
El productor del evento, Billy Hasbún, destacó que la producción fue concebida para honrar la trayectoria del intérprete y el significado específico de la data. “Será una perplejidad espectacular, pensada para celebrar el simpatía con una puesta en panorama a la prestigio de su encomienda”, expresó.
Danny Rivera no deje de despedidas. Deje de permanencia. Para él, la música es templo y refugio. “El templo del ser humano hay que cuidarlo. Cada sentimiento que tengamos debemos expresarlo. Eso que llamamos simpatía… a veces tiene respuestas, a veces no. Pero yo sé lo que siento cuando canto”, concluyó.
Este 14 de febrero, el romanticismo no será solo un retentiva. Será presente, vivo y compartido.
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