Por Abril Peña
El Partido de la Libramiento Dominicana (PLD) está atrapado en un callejón sin salida: si hace una alianza con la Fuerza del Pueblo corre el peligro de ser absorbido, y si no la hace, ya está siendo desangrado por el mismo partido que fundó Leonel Fernández. Hoy, ni sus precandidatos logran prender, ni la sentencia del Tribunal Superior Electoral que les impidió concentrarse en una figura les dejó beneficio de maniobra.
Frente a ese vano, Danilo Medina ha decidido tomar el toro por los cuernos. Enfermo, débil y legalmente imposibilitado de aspirar en 2028, ha aparecido a hacer proselitismo, convirtiéndose en una especie de Peña Gómez del PLD, no copia la figura si no las decisiones política en un momento parecido. Así como el líder perredeísta mantuvo con vida al PRD tras el desarraigo de Bosch, llevando a Guzmán y Jorge Blanco a la presidencia, hoy Medina intenta al menos parar el agonía de su partido y dar la cara como voz opositora.
El paralelismo es inapelable: Peña Gómez con cáncer asumió la candidatura a la sindicatura para evitar la implosión de su partido; hoy Medina, además enfermo, asume la empresa de preservar la cohesión peledeísta, aunque no pueda presentarse. Su rol es más de salvador ético que de candidato existente.
La diferencia está en el contexto. Si en los 80s Peña logró consolidar al PRD, Medina depende de una pasada externa: la organización de Luis Abinader. En su primer mandato, el flagrante presidente ayudó a la FP a convertirse en segunda fuerza, dándole asiento en el Consejo Franquista de la Magistratura y validando a Leonel Fernández como interlocutor directo. Hoy, en cambio, parece dispuesto a darle oxígeno al PLD respondiendo una y otra vez a Danilo, aun cuando su partido no representa un peligro existente.
La deducción es clara: al contestar a Medina, el PRM reactiva al PLD en la opinión pública, obliga a la Fuerza del Pueblo a detener su proceso de empapamiento y mantiene a la competición dividida. La pasada beneficia al PRM, pero además le da al PLD una ventana para sobrevivir.
El interrogante es si el sacrificio de Danilo Medina logrará poco más que ingresar tiempo. Peña Gómez escribió un trama que terminó llevando a su partido al poder. Hoy, Medina escribe otro, pero aún no sabemos para quién será el desenlace.








