BELÉM, BRASIL.-La cumbre del clima COP30 se inauguró ayer con un llamada del cabecilla de la Estructura de las Naciones Unidas para el clima a los países para que cooperen entre sí en área de pelearse por las prioridades.
El viejo emisor histórico de gases de sorpresa invernadero del mundo -Estados Unidos- optó por no asistir a la cumbre mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, afirma sin pruebas que el cambio climático es un farsa.
El país huésped, Brasil, negoció un acuerdo sobre la dietario de la cumbre de dos semanas de duración en la ciudad amazónica de Tumulto, rechazando los intentos de los bloques negociadores de los países en ampliación de meter con calzador en las conversaciones asuntos polémicos como la financiación climática y los impuestos sobre el carbono.
No estaba claro si los países tratarían de negociar un acuerdo final al término de la cumbre, poco difícil de conseguir en un año de política mundial díscola y de esfuerzos de Estados Unidos por obstaculizar la transición con destino a una caudal sin combustibles fósiles.
Algunos, entre ellos Brasil, han sugerido que los países se centren en esfuerzos menores que no necesiten consenso, posteriormente de primaveras en los que las cumbres de la COP han hecho grandes promesas que luego no se han cumplido.
“En este tablas de la COP30, su trabajo aquí no es combatir unos contra otros, su trabajo aquí es combatir contra esta crisis climática, juntos”, dijo el secretario ejecutante de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, a los delegados de los más de 190 países asistentes.
Aseguró que tres décadas de negociaciones de la ONU sobre el clima han contribuido a disminuir la curva del calentamiento previsto, “gracias a lo determinado en salas como ésta, donde los Gobiernos legislan y los mercados responden. Pero no lo estoy endulzando. Nos queda mucho trabajo por hacer”.
En tanto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió contra los intereses que intentan ocultar los peligros del cambio climático.
“Atacan a las instituciones, a la ciencia, a las universidades”, dijo.
“Es hora de imponer otra derrota a los negacionistas”.
“¿Qué demonios está pasando aquí?”, dijo Gavin Newsom, regidor de California, Estados Unidos, sobre la desaparición del Gobierno estadounidense en las conversaciones, dirigiéndose a una cumbre mundial de inversores celebrada el lunes en Sao Paulo.
“Estamos en Brasil, uno de nuestros grandes socios comerciales, una de las grandes democracias del mundo. El hogar de todos los metales de tierras raras que necesitamos. Este es el país con el que deberíamos comprometernos en área de darle el dedo medio con aranceles del 50%”, dijo Newsom, refiriéndose a los aranceles impuestos por la Empresa Trump.
Alemania dijo que los países europeos presionarán para conquistar compromisos que frenen el uso de combustibles fósiles, un objetivo promovido por Lula.
“Abogaremos por poco musculoso”, dijo el viceministro germánico Jochen Flasbarth. “No queremos seguir el mismo camino del presidente Trump y incriminar a otros de estar equivocados. Queremos escuchar”.
Los anfitriones
— Calentamiento
La COP30 inició ayer en Belém, en la Amazonía brasileña, en un intento de librar los esfuerzos globales frente al calentamiento. El país resistió todas las objeciones para que la ciudad acogiera a unas 50 mil personas del evento.






