
Por las Dras. Hanette Gómez y Yaabel Ulerio
La sanidad labial constituye un eje fundamental para el bienestar integral de las personas y para el exposición sostenible de las comunidades. No se comercio exclusivamente de la apariencia estética de una sonrisa, sino de su relación directa con funciones básicas de la vida diaria, con la sustento, la comunicación y, sobre todo, con la prevención de enfermedades sistémicas que afectan la sanidad genérico.
De acuerdo con la Ordenamiento Mundial de la Vitalidad (OMS)cerca de 3,500 millones de personas en el mundo padecen alguna enfermedad vocal, lo que representa casi la fracción de la población entero (OMS, 2022). La caries dental sigue siendo la condición más global, pero no la única: la enfermedad periodontal, la pérdida dentaria prematura y las infecciones orales no tratadas afectan la calidad de vida y se asocian con otras patologías crónicas.
En países como la República Dominicanala prevalencia de caries en la población inmaduro supera el 70%, y más del 80% de los adultos mayores presenta pérdida dentaria parcial o total antaño de los 60 abriles, de acuerdo con estudios de sanidad escolar y comunitaria. Estas cifras reflejan las desigualdades en el paso a servicios dental: altos costos, concentración de especialistas en grandes ciudades, marcha de programas preventivos permanentes y una limitada cobertura de los sistemas de seguridad social que dejan a miles de familias en salvedad.
Desde un punto de instinto ético, esta existencia resulta inaceptable. La sanidad labial es un derecho humano inseparable del derecho a la sanidad integral. La probidad social exige que se reduzcan estas brechas mediante políticas públicas inclusivas, integrando la odontología en la atención primaria y garantizando el paso universal a servicios básicos de prevención.
La ciencia confirma que las enfermedades orales no deben analizarse como problemas aislados. La enfermedad periodontal, por ejemplo, se asocia con la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y complicaciones en el gestación, encima de aumentar el aventura de estropicio cognitivo en los adultos mayores (Tonetti et al., Journal of Clinical Periodontology, 2017). Esto significa que la yerro de atención a la sanidad vocal incrementa la carga de enfermedades crónicas no transmisibles y genera costos más altos para el sistema de sanidad.
En odontología, la prevención es mucho más que una recomendación: es una obligación ética y un principio de probidad social. Volver en prevención permite sujetar complicaciones, mejorar la calidad de vida y descongestionar los servicios hospitalarios.
Estudios demuestran que cada dólar invertido en prevención se traduce en un parquedad de hasta tres dólares en tratamientos restauradores y de emergencia (Petersen & Ogawa, Community Dental Health, 2016). Este argumento financiero debe anexar al argumento ético, pues evidencia que las medidas preventivas son tanto socialmente justas como financieramente sostenibles.
Las estrategias más efectivas en este campo incluyen la implementación de programas escolares de higiene vocal y educación en sanidad desde la primera infancia, la fluoruración del agua y la aplicación de selladores dentales, así como campañas comunitarias de concientización sobre la higiene vocal. Incluso resultan fundamentales el paso regular a chequeos odontológicos preventivos en la red pública y la promoción de estilos de vida saludables, reduciendo factores de aventura como el tabaquismo, el consumo de licor y las dietas altas en azúcares.
La prevención debe ser entendida como una inversión en caudal humano. Un pibe que aprende a cuidar sus dientes y mantiene hábitos saludables tendrá menos riesgos de enfermedad vocal en la adultez, y por ende, menos probabilidades de sufrir complicaciones asociadas con la diabetes o la hipertensión.
Uno de los grandes retos en sanidad pública es la marcha de la odontología en los modelos de atención primaria. Mientras la medicina comunitaria ha innovador en la detección temprana de enfermedades crónicas, la sanidad vocal permanece desvinculada y relegada al ámbito privado.
Es necesario un cambio de molde. La sanidad labial debe formar parte de la atención primaria, asegurando la presencia de servicios odontológicos básicos en centros comunitarios. Los equipos multidisciplinarios —integrados por médicos de grupo, odontólogos, higienistas, psicólogos y trabajadores sociales— deben trabajar de guisa coordinada. Esto permitiría identificar factores de aventura en pacientes crónicos, anexar a embarazadas con protocolos de sanidad vocal y avalar un empalme integral en la atención de adultos mayores.
La construcción de una civilización de sanidad vocal no recae exclusivamente en los odontólogos. Los gobiernos tienen la obligación de formular políticas inclusivas y sostenibles. Las universidades deben formar profesionales con una visión preventiva e integral. Los investigadores deben producir evidencia que oriente decisiones de política pública. Y las comunidades, por su parte, deben apropiarse de los procesos educativos, generando hábitos que trasciendan a las nuevas generaciones.
La ética profesional obliga a los odontólogos a contraer un rol educativo y preventivo. La odontología no puede ceñirse a restaurar piezas dentarias, sino que debe contribuir activamente a la transformación social y al fortalecimiento del derecho a la sanidad.
En este sentido, el Centro de Vitalidad Integral y Diabetes del Noreste (CESIDEN) es una respuesta concreta a estas micción. Concebido como un espacio multidisciplinario, escudriñamiento integrar la sanidad vocal adentro de un maniquí de atención integral que incluye medicina interna, diagnosis por imágenes, laboratorio clínico, apoteca y programas educativos. CESIDEN se propone como un referente regional en la prevención y el manejo de enfermedades crónicas, entendiendo que la sanidad vocal es un componente inseparable de la sanidad genérico. Su tolerancia próxima en San Francisco de Macorís aspira a demostrar que es posible ofrecer servicios de calidad, accesibles y preventivos, articulados con políticas públicas y con la décimo activa de las comunidades.
Conscientes de este desafío, desde la Fundación Fármacos Solidarios asumimos el compromiso de iniciar esta columna odontológica mensual en el folleto El Jaya, con el propósito de educar, sensibilizar y anexar a nuestras comunidades en el cuidado de su sanidad vocal. Cada entrega abordará un tema preventivo y formativo, sustentado en evidencia científica y en la ética profesional que nos inspira. Nuestro objetivo es claro: que la sonrisa de cada ciudadano del Noreste y del país sea asimismo la expresión de su derecho a una vida plena, saludable y digna.
Finalmente, es importante destacar que las autoras de esta columna son las Dras. Hanette Gómez y Yaabel Ulerio, DDS en Nueva Yorkquienes se desempeñan como encargadas del dominio de odontología de la Fundación Fármacos Solidarios y del futuro Cesiden. Su experiencia internacional y su compromiso con la equidad en sanidad les permitirá liderar la integración de la sanidad labial en el maniquí de atención integral que CESIDEN ofrecerá a la región Noreste. Con su visión preventiva y su entrega profesional, contribuirán a consolidar este tesina renovador que abrirá pronto sus puertas para beneficio de toda la comunidad.






