Escribir es como desnudar el corazón y la mente y plasmarlo en un papel, donde cientos de personas con distintas experiencias y percepciones nos evaluarán desde sus plataformas y trincheras. Escribir en serio es un peligro, muchas veces, sin el escritor saberlo, lo que escribimos podría convertirse en una ofensa para algunos.
Cuando se escribe con responsabilidad se transforman las mentes, los paradigmas son sustituidos; encima, se genera un entorno de incomodidad que podría convertirse en una revuelta social. Debemos entender que las ideas tienen consecuencias, las ideas son peligrosas, son como las olas del océano, algunas más grandes que otras, hasta algunas olas se pueden convertir en un tsunami social que limpia y destruye lo que necesita ser mejorado.
Es tiempo de escribir, y no para proveer lo anodino, lo mismo, lo ligero, lo superficial; más correctamente, escribir para trastornar, para co-crear y originar una incomodidad social que nos lleve a casi una utopía social. ¿Quién dijo que no es posible elaborar a través de la escritura? Preguntémosle a Miguel de Cervantes, a Sócrates, a Platón, a Mijaíl Gorbachov, a Salomón, al rey David, a San Pablo, a San Agustín, a Juan Bosch, y a otros más que usaron y dejaron un cesión en la escritura, con su pluma cargada de tinta fijaron un camino a seguir.
Es que escribir es una oración a Jehová con símbolos, es el fuego pasivo, es la milgrana que explota sin ruidos, es la flecha invisible, es el mismo vara que usó el experto, es la síntesis de lo que flota en el éter. Por esa razón, es tiempo de escribir para contrarrestar lo precario, la política parasitaría, para carear el caos ideológico, la religión hedonista y la híper sexología que sólo crea antojo y rompe aquel molde del cual fuimos hecho.
No digamos que somos idealistas, somos realistas porque podemos percibir lo que no se ve a través de la escritura, podemos aproximar lo distante y lo que aparenta inasequible. Es que todo lo que se ve existió como idea, es por eso que escribo y oro a través de mi pluma para dibujar el país que deberíamos tener, una educación con dignidad para cada irreflexivo, para que cada rincón del país tenga llegada a agua potable, escribo para despertar a los que duermen para que sean parte de un proceso donde podamos ver La
Otra Cara.
Te invitamos a deletrear, a usar la escritura y la repaso como el armas más poderosa, te invitamos a usar esa armas para eliminar los fantasmas sociales que nos mantienen atrofiados y con camisa de fuerza.






