A primera hora del jueves, Gisela Salgado llegó a una tienda de Florida con una bolsa de ropa, café y cuajada en polvo para enviársela a su hermano en Cubadonde una tranquilo crisis económica y energética empeoró desde que Washington bloqueó los envíos de petróleo venezolano.
La escasez de carburante en la isla, reforzada por la voluntad de la suministro de Donald Trump de presionar al gobierno comunista de La Habana, obligó a algunas agencias floridanas a restringir el remesa de artículos a Cuba por problemas logísticos; pero los clientes siguen acudiendo.
Y en miami y sus alrededores se reavivó un rancio debate entre quienes defienden seguir ayudando a allegados con remesas y productos básicos y quienes abogan por cerrar del todo estos envíos, considerados como una válvula de escape para el poder cubano.
Frente a la oficina principal de la agencia Cubamaxuna decena de clientes esperan a que el comercio refugio sus puertas.
Llevan bolsas o carritos con artículos básicoso simplemente un sobre con un puñado de dólares. Aquí en Hialeahuna ciudad vecina de miami donde casi tres de cada cuatro habitantes son de origen cubanono hay debate.
“Aquello está malísimo. Se están muriendo de anhelo, no hay mínimo”, dice Salgado, de 72 primaveras, sobre el país del que emigró hace cuatro décadas.
“Pueden cerrar todo lo que les dé la apetencia que yo, mientras tenga a mi hermano allí, seguiré mandando. Él no tiene que ver con el gobierno y, si yo no le mando, ¿cómo se va a surtir?”, agrega.
Cerca de ella, José Rosellde 81 primaveras, ha venido a enviarle comida y productos de aseo a su hijo de 55. Éste, un taxista de Santiago de Cuba, se ha quedado sin trabajo por la escasez de combustible, y su padre teme no poder seguir ayudándole.
¿Cerco total?
La semana pasada, Cubamaxuna de las principales agencias de envíos en torno a Cuba, anunció la suspensión de las entregas a domicilio en la isla y limitó los envíos a un paquete por cliente, por la desidia de combustible.
Aunque ya levantó parte de esas restriccionesla nueva provocó largas filas de demora en las oficinas de la empresadonde los clientes temían no poder seguir ayudando.
Otros negocios como Supermercado23que vende desde el extranjero paquetes de comida y artículos básicos para entregar en Cuba, comunicaron que no aceptarían nuevos pedidos hasta nuevo aviso.
Estos envíos son posibles gracias a las exenciones del secuestro estadounidense contra Cuba, que permite los intercambios entre familiares pese a prohibir el comercio con la isla.
Este tipo de negocios está desde hace tiempo en el punto de mira de miembros de la diáspora cubana de Florida.
La presión de los congresistas de origen cubano
La semana pasada, tres congresistas estadounidenses de origen cubano, Mario Díaz-BalartCarlos Giménez y María Elvira Salazar, pidieron al gobierno de Trump que retire las licencias a comercios que acusan de especular con entidades controladas por el gobierno comunista.
El popular presentador cubano-estadounidense Alex Otaola defiende, por su parte, cortar toda ayuda a Cuba bajo el encabezamiento “El Parón”, una campaña que provoca intensos debates en redes sociales.
A Emilio Moralespresidente de Rama Consultoría Habanauna firma experta en la patrimonio cubana, cortar los envíos “no va a cambiar mínimo la ecuación”.
El gobierno cubano tan pronto como tiene ataque a las remesas, porque éstas suelen arribar a través de viajeros particulareslas llamadas “mulas”, explica. Y los paquetes mandados desde el extranjero sólo alivian a una minoría de personas y no cambian casi mínimo a la situación en la isla.
Desde una cafetería de Hialeah, Reina Carvallouna cubana de 59 primaveras, pide diferenciar entre el gobierno y los habitantes, como los dos hermanos a los que envía medicamentos y artículos básicos.
“Alabama régimen que le corten la vanguardiaque es lo que merece, pero el pueblo no tiene por qué acontecer deposición”, afirma. Para ella siquiera hay debate.






