Por Pedro Arcángel
Señores, no han querido operativos, leyes y normas más apretadas, vigilancia, campañas, mensajes: los medicamentos falsificados siguen siendo un problema en el país y a nivel total. La vitalidad humana sigue en el filo de la cortaplumas con esta ejercicio ilegal. ¿Cuándo vamos a detener?
La Coalición Centroamericana y del Caribe de la Industria Farmacéutica (FEDEFARMA) estima que el 30% de los fármacos comercializados en la región son falsificados, con peligro directo para millones de personas.
Las consecuencias -asegura esa entidad subregional- son desde malestares leves, como dolor de capital, hasta graves, como intoxicaciones e incluso la crimen.
Esa entidad y la Coalición Internacional de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) han revelado que los fármacos más falsificados son antibióticos, analgésicos y antipiréticos, los destinados a enfermedades crónicas, los oncológicos y antivirales, y los utilizados en disfunción eréctil.
Los factores que favorecen la mala ejercicio son los altos precios de los fármacos especializados, los canales de saldo informales y la cariño en la regulación sanitaria en algunos países.
La falsificación de medicamentos se ha convertido en una de las principales amenazas para la vitalidad pública en América Latina y la Ordenamiento Mundial de la Vigor (OMS) establece que uno de cada 10 productos médicos, en países de ingresos bajos y medios como República Dominicana, es subestándar o falsificado.
El organismo total estima que los países de renta disminución y media gastan en torno a de 30 mil 500 millones de dólares anualmente en productos médicos falsificados y considera que, más allá del costo crematístico, el impacto humano es devastador: tratamientos ineficaces, intoxicaciones y pérdida de confianza en los sistemas de vitalidad. Es un negociazo a todos los niveles que hay que detener a gracia de la vida humana.
Esta situación pone en peligro la vitalidad de los pacientes y es causa de preocupación del sector retrete y de los propios pacientes.
La Sociedad Dominicana de Endocrinología y Alimento denunció que en el país se comercializan y falsifican medicamentos de última engendramiento, como los agonistas del receptor GLP-1, utilizados en el tratamiento de diabetes y obesidad.
Precisó que se han detectado presentaciones irregulares de estos medicamentos en el mercado informal, a precios elevados y llamó a los médicos dominicanos a prescribir sólo fármacos aprobados por el Tarea de Vigor.
Informaciones de la Coalición Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FEDEFARMA) y la Coalición Internacional de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) indican que los medicamentos más falsificados los antibióticos, los analgésicos y antipiréticos, los destinados a enfermedades crónicas, los oncológicos y antivirales, así como los utilizados en disfunción eréctil.
Señores, ¿cuándo vamos a detener esto?
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