EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.
“El que anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de incertidumbre, tropieza, porque no hay luz en él.” (Juan 11: 1-44 :).
Según la Sagrada Escritura, Lázaro de Betania era un campesino enfermo que posteriormente de muerto, Jesús le devolvió la vida tras palmear y decirle ¡¡Lázaro levántate y anda!! – Lo resucitó para evitarle el alivio perenne. El que había muerto se incorporó.
Muchas veces entendemos que los políticos son injustos con nosotros. Sentimos que nadie se da cuenta de lo que ellos nos están haciendo; por lo que tenemos la tendencia de notar grima por nosotros mismos. Carecemos de amnesia temporal a la hora de designar quienes serán nuestros representantes. Muchos de ellos ni siquiera creen en los principios que pregonan.
Dicen que la ciencia política es una de las más pura; sin retención, el ex presidente de EUA 1945-1953, Harry S. Truman, dijo: “No sabía que la política era tan sucia“. Truman, fue un político de carácter franco y a veces rudo en sus expresiones, reaccionó de esa guisa al probar de cerca las intrigas, presiones, chantajes y campañas de desprestigio que conllevaba el prueba del poder. Quizás esta reacción es conveniente a que no se puede borrar con el codo, lo que se escribe con la mano.
La carrera política es una de las más peligrosas. Una vez llegado a la meta, debes tener muchos cuidados con complacer a aquellos que colaboraron económicamente con tu campaña, porque pueden perjudicar la gestión de tus éxitos. Las malas actuaciones en la dirección de la cosa pública, al final del periodo te puede encontrar con la asesinato.
En esa actividad no existen muertos políticos. La mayoría de estos muertos quieren resucitar de las cenizas de la carrera que los colocó por un tiempo como gobernantes. Sostienen que un líder con capacidad de táctica puede elaborar diferentes alternativas para retornar o retener el poder. Pero igualmente los errores de su oponente le facilitan las cosas para el logro de sus objetivos.

Leonel
Por la divinidad de los generadores eléctrico con los apagones, el costo de la canasta abierto y la elevada tasa del dólar provocada, Leonel Fernández, quien adquirió la franquicia del Partido de los Trabajadores (PT) y le cambió el nombre por “Fuerza del Pueblo” (FUPU), está evaluando los costos y los beneficios políticos por la crisis que confronta el Partido Revolucionario Actual (PRM) por la dependencia Abinader.
El tablado está montado por los empresarios, que ven amenazados sus privilegios por la posible Ley de ajuste financiero que eliminaría los beneficios de la Ley de Incentivos, cuyos privilegios, están ventajosamente vencidos. Están palanqueando para que Leonel retorne de nuevo como mandatario con una segura asesinato política del PRM.
Leonel para el año 2004 era un muerto político; pero Hipólito Mejía con el poder soberano que tenía, por vía de la modificación constitucional, lo resucitó para evitarle el alivio perenne. Leonel retornó al poder nuevamente en el 2004.
Como la “necro-política” de Achille Mbembe dice que el poder decide quién vive, quién muere y quién puede “revivir” políticamente. El poder no solo excluye, sino que reintroduce estratégicamente a ciertos actores cuando conviene a los intereses económicos, mediáticos o partidarios.
Si la política fuera tan pura como se enseña en los manuales, no hablamos de resurrecciones forzadas ni de muertos que caminan cerca de el poder. La historia nos recuerda que cada vez que los partidos en el poder se desgastan, resurgen los viejos caudillos disfrazados de salvadores.
Hoy, la crisis abre una ventana para Leonel Fernández. La pregunta no es si él puede resucitar, sino si el país está dispuesto a revivir un pasado que ya creíamos enterrado.
luisruiz47@gmail.com
Jpm-am
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