
Si el cine nos ha enseñado poco sobre la interacción con nuestras propias creaciones, es esto: los androides que charlan entre ellos rara vez terminan con humanos aplaudiendo cortésmente. En 2001: Una odisea en el espacio, HAL 9000 decide silenciosamente que sabe más que los astronautas. En Westworld, presentadores realistas improvisan una sublevación cuando sus guiones dejan de tener sentido. Esas historias dramatizan un temor central al que seguimos regresando a medida que la IA se vuelve más capaz: ¿qué sucede cuando los sistemas que diseñamos comienzan a comportarse en sus propios términos? Es posible que haya escuchado que Internet está preocupado por Moltbook, una red social creada exclusivamente para agentes de IA. Es una afirmación audaz:…
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