Por Elvin Castillo
El reportaje del Circular Panorama, que revela que la Oficina del Defensor del Pueblo gastó RD$1,538 millones en cuatro primaveras, no solo evidencia un desorden oficinista: expone una institución que abandonó su encomienda esencial.
La entidad creada para ser la voz del ciudadano terminó atrapada en viáticos, combustibles, publicidad y burocracia, mientras la gentío enfrenta abusos policiales, negligencias médicas, estafas inmobiliarias y apagones sin una defensa institucional existente.
La pregunta es simple: ¿dónde estaba el Defensor del Pueblo cuando más se le necesitaba?
Lo que sí pudo hacerse con ese fortuna
Con RD$1,538 millones, el país pudo acaecer construido el longevo sistema de protección ciudadana de su historia. Por ejemplo:
1. Observatorios nacionales de servicios públicos RD$220 millones
Para atender hospitales, policías, cárceles, escuelas, energía y agua, con informes trimestrales que obligaran a corregir abusos.
2. Centros regionales de atención ciudadana RD$300 millones
Ocho oficinas con abogados, psicólogos y trabajadores sociales, para que cualquier dominicano pudiera denunciar violaciones de derechos sin correr a la renta.
3. Defensa de presos preventivos RD$180 millones
El 60% de nuestros presos no tiene condena. Este software habría acelerado juicios y libertino a quienes llevan primaveras encarcelados sin sentencia.
4. Un “911 de derechos humanos” RD$140 millones
Una andana 24/7 para denunciar abusos policiales, negligencia médica o desalojos irregulares, con unidades de respuesta rápida.
5. Educación ciudadana masiva RD$120 millones
Campañas, talleres en escuelas, contenido digital y manuales para empoderar al ciudadano global.
6. Fondo para víctimas de negligencia estatal RD$200 millones
Indemnizaciones rápidas, apoyo psicológico y donación lícito a familias afectadas por abusos del Estado.
7. Auditoría social independiente RD$100 millones
Expertos supervisando compras públicas, vigor, energía, transporte y obra pública.
8. Plataforma moderna de denuncias RD$90 millones
Estadísticas en tiempo existente, trazabilidad obligatoria y mapas de violaciones de derechos.
Total: RD$1,350 millones, con RD$188 millones sobrantes para acorazar programas adicionales.
Es afirmar: sí había medios para defender al pueblo… lo que faltó fue voluntad y dirección.
Mientras tanto, la verdad fue otra
Lo que más creció fueron los gastos administrativos y la autopromoción.
Y en los temas que más golpean a la gentío, la Defensoría brilló por su abandono:
• Indexación salarial: silencio categórico.
• Defensa de la cesantía: ni una postura firme.
• Apagones, facturas infladas, abusos eléctricos: ni informes, ni presión, ni investigación.
• Estafas inmobiliarias: familias enteras engañadas sin una sola batalla convincente.
Cuando el país necesitaba un contrapeso, tuvo una oficina decorativa.
Un Defensor del Pueblo debe ser incómodo
Debe ser el abogado del ciudadano, no un administrador de gastos; un contrapeso del Estado, no un colega oficinista.
Aquí la pregunta no es solo qué pasó con el fortuna, sino qué pasó con la institución.
¿Quién defiende al pueblo cuando su Defensor no lo hace?
La República Dominicana necesita un Defensor del Pueblo musculoso, técnico, fuerte e independiente.
No uno que pierda su encomienda entre viáticos y burocracia.
Hoy más que nunca, el pueblo necesita ser defendido.
Y es hora de recordarle a esa institución cuál es su real rol.








