En tiempos de redes socialeslos retos virales han invadido todavía la intimidad. Bailes sincronizados, dinámicas triviales o románticas ponen en formato tieso escenas, que podrían ser la ingenuidad de muchas parejas o quizás de no tantas.
Pero hoy, Día de San Valentínqueremos dar respuestas a preguntas que van más allá del cálculo, ¿qué impacto efectivo tienen los juegos en la relación de pareja?
Para Ana Simó, terapeuta de parejasexóloga y experta en duelos, directora del Centro Vida y Tribuquien lo deja claro desde el inicio: el mecanismo no tiene una única forma ni una única intención.
“No, no, no. Eso es poco muy personal de cada pareja”, afirma. Hay quienes disfrutan juegos estafa connotación erótica; otros prefieren dinámicas que estimulen la curiosidad, el educación o simplemente la risa. Lo esencial, subraya, es que entreambos se sientan cómodos.
Para Simó, cuando una pareja juega está enviando un mensaje poderoso: el enojo no es el protagonista de la relación. “Cuando una pareja tiene la oportunidad de divertirse es porque existe complicidadporque todavía ríen juntoslo cual para mí es uno de los mejores afrodisíacos”.
El mecanismoallí de ser inmaduro, pérdida la reactividad, suaviza tensiones y acerca. Permite que la relación respire. En medio de las responsabilidades, como el trabajo, las cuentas en conjunto, los compromisos familiares y todos los afanes, divertirse es una forma de recordarse que, antaño de todo esto, fueron cómplices.
Y ahí entra uno de los grandes desafíos contemporáneos: los hijos. Aunque son una dicha, reconoce la terapeuta, todavía demandan tiempo y energía. “La pareja tiene que ser muy celosa de esos espacios y entender que, aunque somos padres y debemos ayudarnos mutuamente, siempre hay que sacar el espacio como pareja”.
Diferencias que se complementan

En consulta, Simó observa un patrón cultural frecuente: mujeres que buscan ser escuchadas, añoñadas; hombres que canalizan más fácilmente el contacto físico como vía de conexión y desahogo. El conflicto aparece cuando se interpreta la requisito del otro como incorrecta.
“El cómputo es que tú me puedas escuchar, yo te pueda escuchar, yo te pueda complacer y tú me puedas complacer”, explica. Entonces, esto se traduce en entender la esencia, que está en la empatía y el respeto por las diferencias.
No se manejo de que el otro sea como yo quiero que sea, sino de entender que somos distintos y que en esa diferencia podemos encontrarnos.
Tradicionalmente o más del flanco masculino, se puede interpretar cualquier mecanismo como un medio para aumentar la lumbrepero son más que eso.
“Sí, los juegos pueden aumentar la lumbre. Pero no porque impliquen posiciones del Kama Sutra o retos provocadores. Se aviva cuando desaparece la vergüenza, cuando hay voluntad para reírcuando lo que se hace no se vive como presión ni obligación”.
Eso sí, hay que tener correctamente claro de que ningún mecanismo es una varita mágica. La terapeuta aclara que si la persona no se siente segura, estable o escuchada, ningún desafío vírico resolverá el hueco.
Muchas veces la desconexión no proviene de la rutina, sino de pequeñas situaciones acumuladas que han generado enojo o la sensación de no ser prioridad. “Yo no eclosión por el mecanismo; eclosión por cómo me siento en la relación”, afirma.
Cuando el desinterés acento
Si uno de los dos muestra desinterésno baste con apañarse nuevas dinámicas. Hay que profundizar. ¿Hay conflictos no resueltos? ¿Hay aburrimiento? ¿Existe una desconexión emocional? A veces la raíz está en la salubridad mental: y episodio depresivoun duelo no compartido, una carga emocional que no se ha verbalizado.
“No estoy habitable si no estoy correctamente”, resume la terapeuta, recordando que muchas parejas maduras utilizan el mecanismo como un procedimiento creativo: el ballet, el cosquilleo, el amorfo insustancial. El contacto piel con piel puede ser el primer paso para recuperar la conexión antaño de cualquier dinámica más elaborada.
Charlar, respetarexpresar

Entre sus recomendaciones más insistentes hay tres pilares:
- Charlar. Las parejas que conversan resuelven mejor sus conflictos.
- Respetar la forma de ser del otro. No enfrascarse en moldear al compañero según expectativas propias.
- Expresar emociones con autenticidad. Proponer lo que siento y estar dispuesto a escuchar lo que el otro siente.






