Álvaro García |
Madrid. (La Razón). Una tendencia vírico en el mundo del bienestar ha puesto sobre la mesa una pregunta aparentemente sencilla: ¿Es más saludable absorber agua caliente o fría? Sin requisa, la ciencia detrás de esta cuestión es más compleja de lo que parece.
Diversas investigaciones muestran que la temperatura de los alimentos y las bebidas puede tener un impresión medible en la ansiedad y en las molestias gastrointestinales. Aun así, los expertos señalan que el impacto positivo depende en gran medida del objetivo de cada persona: perder peso, mejorar el rendimiento deportivo, mejorar la digestión o simplemente absorber agua de una forma más cómoda.
¿El agua fría ayuda a perder peso?
Una de las afirmaciones más extendidas es que absorber agua muy fría aumenta el compra calórico porque el cuerpo necesita calentarla hasta la temperatura corporal. Aunque esta idea tiene cierta pulvínulo científica, el impresión positivo sería insignificante.
“Según investigaciones, durante los 90 minutos posteriores a consumir agua fría o a temperatura circunstancia, el compra energético aumenta tenuemente un 2,9 % con agua fría y un 2,3 % con agua a temperatura circunstancia”, explicó Tanya Freirich, dietista registrada y experta en diabetes en Carolina del Finalidad, a Fox News Digital.
Aun así, la entendido señala que el cuerpo utiliza energía para calentar el agua fría, pero “no es lo suficientemente significativo como para que merezca la pena con el objetivo de perder peso”. Por otra parte, subrayó que el agua caliente siquiera derrite la mantequilla.

Para quienes buscan perder peso o mantenerlo, Freirich recomienda centrarse más en la cantidad de agua que se bebe que en su temperatura.
La dietista citó un estudio en el que mujeres con sobrepeso añadieron 1,5 litros de agua al día a su consumo habitual. Tras ocho semanas, las participantes registraron una pérdida de peso medible.
“El agua adicional puede suprimir el apetito o influir en la producción y el compra de energía”, explicó. No obstante, igualmente indicó que la temperatura del agua no debería afectar a la forma en que el cuerpo utiliza los nutrientes, aunque se necesitan más investigaciones.
La temperatura ideal para quienes hacen deporte
En el caso de las personas que practican deporte en ambientes calurosos y húmedos, el objetivo principal debe ser rehidratarse sin perder demasiados líquidos por el sudor.
Las investigaciones sobre termorregulación sugieren que existe una temperatura ideal del agua para los deportistas. Aunque absorber agua puede provocar sudoración mientras el cuerpo regula su temperatura, unos 16 °C (60,8 °F) se asociaron con la pequeño cantidad de sudoración.

“Fresca, pero no muy fría”enfatizó Freirich. Pimplar agua en ese rango puede ayudar al cuerpo a rehidratarse de guisa valioso sin provocar molestias gastrointestinales.
Agua caliente y digestión
Algunas personas prefieren absorber agua caliente por su impresión sobre la laxitud y la digestión. De hecho, algunos estudios han antagónico que los líquidos calientes pueden acelerar el vaciamiento digestivo, lo que estimula en cierta medida el sistema digestivo.
Todavía puede favor beneficios psicológicos. Freirich señaló investigaciones que muestran que absorber té enfadado caliente reduce los niveles de cortisol —la principal hormona del estrés— y aumenta la sensación de laxitud a posteriori de realizar tareas estresantes.
Posibles mercancía médicos
La dietista advierte que absorber agua muy fría puede causar problemas en determinadas personas. Por ejemplo, podría provocar dificultades en quienes padecen trastornos de deglución o desencadenar migrañas y el llamado “congelamiento cerebral” en personas con alteración sensibles.

Por otra parte, quienes sufren síndrome del intestino irritable pueden notar que las bebidas muy frías desencadenan molestias digestivas.
En definitiva, los expertos coinciden en que la mejor temperatura del agua es la que anima a las personas a beberla con regularidad. La recomendación normal para los adultos es consumir entre siete y ocho vasos de agua al día.
“Lo más importante es que todo el mundo se mantenga adecuadamente hidratado”, concluyó Freirich.






