El autor es escritor. Reside en EU
Las emotivas palabras en derroche de inspiración filosófica, espiritual y existencialista, de Juan Pablo Uribe, incumbente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP), se elevaron aún más que su mediana altura, para pontificar, con propiedad absoluta que no dejaba sitio a dudas, lo que, a su modo de ver, y sin ánimos de incurrir en generosas lisonjas laudatorias, significaba el propagación manifiesto de unas Crónicas que, por su naturaleza, constituyen parte de la historia viva, narrada por quien estuvo -y sigue estándolo, ahora como relator- en el mismo centro de la torbellino y, en ocasiones, pisando en forma temeraria en el mismo filo de la cortaplumas.
En verdad confieso que, habiendo transcurrido un plazo prudente de 20 días a partir del momento en que comencé a disfrutar, a plenitud, aquellos 15 minutos de triunfo con que la vida me premiaba y en que recibí el reválida de un montón de convidados que me acompañaron en el acto de puesta en circulación de mi más flamante propuesta literaria, recién ahora he comenzado a despabilarme de los guiños de las lumbreras, el oropel y las gloria de la triunfo y la triunfo que, como le suele ocurrir a cualquier mortal, me persiguen, desde entonces.

Como antaño dije, Juan Pablo Uribe y sus doctas y razonadas motivaciones, Aristóteles Ponserrate, con anotaciones de índole sabido y personal sobre el suscrito que domina a cabalidad y, finalmente, la voz autorizada de Risueño Herrera Catalino, apostillando de forma preclara sobre aspectos vivenciales enfocados en la obra puesta a circular, fijaron la pauta para especificar, con claridad meridiana, que aquella mañana estábamos frente al salida de una multifacética obra que aborda aspectos nodales del quehacer político-social de la república en el pasado flamante, y más allá.
En una sucesión de crónicas, en las que son enfocadas diversas etapas del avance social de la Nación Dominicana, quisimos acometer en forma cronológica el devenir político y la décimo destacada de algunos de sus más connotados protagonistas.
Antiguamente, durante y luego de abril de 1965es el epígrafe que acompaña a Con la estado en la piel, aporte intelectual refrendado con la firma del suscrito y que cuenta con el constante apoyo de la citada Comisión de Efemérides Patrias y la entidad cultural Ediciones de la Frontera -EDIFRON-.
Una nutrida concurrencia, entre la que resalta diferentes protagonistas de primera mano, desde las postrimerías del régimen trujillista, las jornadas de lucha por el respeto a las libertades democráticas y los derechos inalienables del ser humano -aspectos enfocados en el cuerpo del libro-, así como representantes de organizaciones patrióticas, entidades progresistas y populares, intelectuales, activistas del quehacer cultural, periodistas, amigos y familiares, abarrotaron el agradable salón que nos fuese cedido amablemente por la Dirección del Museo Fortaleza Santo Domingo (ant. Ozama), para resistir a término la velada sociocultural en un ámbito agradable.

Cerca de 200 ejemplares vendidos de forma directa en menos de un mes, un centenar de unidades, colocadas para la traspaso en librerías reconocidas y empresas de distribución bibliográfica, confirman lo antaño dicho.
Pero, más que el aspecto meramente pecuniario, nos satisface informar que, actuando en consonancia con nuestra condición de estudioso e investigador a tiempo completo, hemos cubo curso a una infatigable cruzada en aras de colocar esta obra en el equipaje documental de las principales bibliotecas públicas y de entidades del quehacer cultural, resaltando entre estas las de las diferentes universidades del país.
Con ello, hemos cubo un paso al frente en la dirección de colocar esta publicación a la disposición de quienes no pueden adquirirla, al precio de traspaso; y, si se me permite la variabilidad, estamos extendiendo hasta el infinito esos 15 minutos que, más que de triunfo, en nuestro caso habrán de ser de satisfacción, por aquello del deber cumplido y la concretización de ver realizado un sueño.
Seguiremos con la pluma en ristre!
Jpm-am
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