
Hoy quiero referirme a la situación de Haití la cual se encuentra entre una emboscada, una crisis política, colapso total de su heredad y el desafío de los grupos subversivos como de las bandas armadas que ponen en amenaza a la poca institucionalidad a toda la población haitiana.
En los últimos primaveras Haití ha sido tablado de una crisis multidimensional que entrelaza el colapso político el menoscabo financiero y una inquietante ola de violencia perpetrada por los grupos armados subversivo con ideología y con intenciones y objetivo político claramente definido, pero peor aún por las bandas armadas con ribete totalmente delincuencial (estas última tienen el control de más del 85% de la caudal haitiana) esta situación ha paralizado el expansión del país y ha llevado a millones de haitianas y haitianos al borde de la desesperación a tal punto que hoy están disgregado por toda América y parte de Europa siendo la República Dominicana la viejo receptora de estos migrantes.
Frente a este tablado urge analizar a fondo las causas del colapso y exponer caminos viables para su reconstrucción.
La descomposición política y fragilidad institucional comienza a profundizarse en Haití a partir del crimen del presidente Jobenel Moisés en el 2021.
Haití ha experimentado una profunda inestabilidad a partir de ese momento a pesar de los esfuerzos del Consejo Presidencial de Transición y de la designación de un nuevo primer ministro Ali Dedier Fils Aime.
El país sigue atrapado en una parálisis institucional, la abandono de elecciones desde 2016, el descrédito del liderazgo político y la desconfianza generalizada obstaculizan cualquier intento de gobernabilidad efectiva.
La situación no puede ser más sombría y dantesca por la que atraviesa el hermano pueblo de Haití cuando vemos según la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe Cepal donde se establece que Haití registró una encogimiento del producto Interno Bruto de 1.7 % en el 2022 y una caída del 0.7 % en el 2023 la inflación interanual superó el 48 % en marzo de 2024 erosionando el poder adquisitivo de los hogares por lo que se hace más preocupante cuando conocemos por esta misma institución que el desempleo afecta al 14.1 % de la población económicamente activa (PEA) con un 29.3 % que vive en pobreza extrema sobreviviendo con menos de 2,15 $ al día.
Las remesas que representan casi el 19 % del Producto Interno Bruto, se ha convertido en un guindola fundamental para la población de Haití y la poca institucionalidad que queda.
Estos datos los sustento a partir del noticia de la Cepal y del Faja Mundial del 2023. Por lo que se puede inferir que al día de hoy la situación es diferente pero peor.
Veamos lo futuro: la descomposición del tejido social es inquietante, más del 50 % de los Haitianos enfrentan inseguridad alimentaria aguda, según el software mundial para el expansión.
La vigor y la educación están colapsadas, muchos niños han dejado la escuela y algunos son reclutados forzosamente por bandas. Miles de familias huyen del país, rumbo como es natural a la República Dominicana que es la frontera más cercana o se embarcan en peligrosas travesía con destino a Estados Unidos y otras islas del Caribe.
En mi condición de ciudadano de esta América, en mi condición de politólogo y cientista social con sensibilidad humana y compromiso humanístico pienso que a pesar que Haití enfrenta una de las crisis más profunda de su historia, más allá del dolor y el colapso, existe un potencial inmenso para reparar el país desde su cimiento.
No quiero detenerme en el diagnosis quiero poner el acento en la i como dicen por mi tierra, la decisión viable y necesaria para devolverle Haití su soberanía su dignidad y su expansión deben tomarse en cuenta y como punto de partida de toda transformación debe ser la restitución de la legalidad en primer momento y esto tiene que tener lugar primero por realizar un diálogo franquista entre sus líderes y la comunidad internacional para organizar elecciones osado inclusiva y auditadas y me atrevo a señalar que el plazo no debe ser viejo de 12 meses o 16 meses a más tardar con el apoyo como es natural de la ONU La OEA y CARICOM.
Debe tener lugar por igual por el fortalecimiento del poder sumarial de los órganos electorales con décimo de la sociedad civil haitiana y la diáspora.
Como dije más en lo alto un pacto a través del diálogo permitiría la realización de un pacto político de gobernabilidad para evitar la fragmentación y respaldar mínimos de institucionalidad estable.
Otros aspectos que deben tomarse en cuenta para ser posible que Haití vuelva a encauzarse por el camino del expansión en estos momentos debe ser el desarme, la seguridad y jurisprudencia.
Desarticular las bandas desde su raíz conveniente a que la violencia armada ha convertido barrios enteros en zona de aniquilamiento.
Ojo las soluciones deben ir más allá de la represión por eso creemos en la conversión de la empresa multinacional de apoyo a la seguridad esta debe convertirse en una empresa de estabilización que priorice la protección de la población.
Otro aspecto debe ser crear un software franquista de desarme, desmovilización y reintegración para los miembros de bandas combinando oportunidades educativas, empleo digno y compañía psicológico.
Un tercer aspecto es la reforma profunda de la policía franquista.
Tomando en cuenta el reemplazo, abastecimiento, transparencia y derechos humanos. Establecer tribunales especiales para casos de secuestro, desapariciones y crímenes de lesa humanidad.
Al hacer estos planteamientos me remonto a mi tiempo de estudiante en la Universidad Autónoma de Santo Domingo donde el profesor Marino Vargas de pedagogía nos decías “que la razón de toda reconstrucción sostenible está en el expansión humano “. es por eso que considero y planteo que sin una educación universal pública y gratuita con enfoque en la zona rural marginada no es posible el expansión hay que crear centro de atención primaria en vigor con brigadas médica locales e internacionales.
En medio de todo este proceso hay que encauzar políticas públicas de empleo rozagante y plan específico aprovechando el talento de la pubescencia haitiana como motor de cambio.
El maniquí financiero que ha tenido Haití y muchos de nuestros países del campo de acción ha fracasado y siguen fracasando por lo que se necesita iniciativas diferente hay que crear banca de expansión y Microcrédito rural para desarrollar la producción agrícola artesanal y turística que Haití tiene un gran potencial en esta última.
La heredad debe trabajarse en planes de inversión e infraestructuras resilientes, prioriza caminos rurales, agua potable, energía solar y telecomunicaciones.
Creación de zona de producción cooperativa supervisada por organismos multilaterales en alianza con los gobiernos locales..
Pero todo esto no tendría sentido y se iría todo por la barandilla si no se realiza un pacto internacional duradero donde la comunidad internacional debe tener lugar de la retórica al compromiso reales.
Haití no necesita caridad, necesita jurisprudencia, soberanía y solidaridad estructural.
Los Haitianos ya han demostrado su resiliencia ahora el mundo debe demostrar su voluntad de acompañarlos en el camino de la reconstrucción.






