La violencia y la crisis humanitaria en Haití escalan a niveles sin precedentes. Aunque, a través de los medios y agencias internacionales, el mundo puede tener una idea de la solemnidad de la situación, la sinceridad es aún más cruda.
“El panorama crematístico aquí es de mucho desempleo, mucha desesperanza. Con la haber caído -una haber del hemisferio occidental-, muchos damnificados han tenido que agenciárselas cómo sobrevivir en otras provincias”, relató a Diario Suelto el investigador, perturbador y etnógrafo norteamericano, Danny Shaw.
Shaw permaneció durante tres semanas en el devastado división que alguna vez fue el primer Estado bruno autónomo del hemisferio. Explicó que la población vive en un contexto donde no se puede conversar de control, Seguridad de Dignity.
“Hace unos abriles ellos vivían con pobrezasí, con escasez, sí, pero con poco de dignidad; ya eso no existe”, manifestó.
Para el igualmente analista y culto, vinculado a ese país por más de tres décadasla precariedad continúa agravándose.
“El propio pueblo haitiano me dice todos los días que la alimento nunca ha estado tan escasa ni tan cara. La gasolina está dificilísima. Hay un mercado bruno donde se consigue entre ocho y nueve dólares el trencilla”, dijo.

Mientras el mundo deje de bandas criminales, los haitianos las identifican como “terroristas” y “grupos paramilitares”. Esta distinción refleja el nivel de inseguridad y caos que generan en la población.
Para tener una idea, las condiciones de armas que tienen estos grupos no solo iguala al de las fuerzas locales o la Cometido Multinacional keniana, sino que, según Shaw, es comparable al poder de fuego que utilizan “los soldados sionistas contra el pueblo palestino o los propios gringos”.
Más de un millón ha huido de la haber
Uno de los datos que destacó en reiteradas ocasiones es que se estima que 1.3 millones de personas han tenido que desistir la haber: “Es como si todo (el) Distrito Franquista, la haber dominicana, estuviera ya vacía de su población”.
Explicó que el terror impuesto por las bandas y la escasez ha provocado que muchas familias se queden en las suburbios de la ciudad y en departamentos o se refugien en los pocos espacios disponibles. Aseguró que visitó una escuela donde más de 30 familias convivían en un solo salón.
Príncipe contra horno
Shaw advirtió sobre un nuevo conflicto que podría afectar aún más a la población civil: una lucha entre Erik Prince, contratado por el Gobierno haitiano en mayo para combatir a las bandas, y Jimmy Chérizier (Barbecue), cabecilla del conjunto G-9, una de las pandillas más poderosas del país.
“Ahora mismo en Puerto Príncipe hay una lucha de drones kamikaze y el pueblo está atrapado en medio”, declaró.
El analista advierte que esta situación puede tener un impacto directo en la República Dominicana, en presencia de la posibilidad de que el miedo generado por los enfrentamientos entre bandas y militares y el fuego cruzado provoque la salida masiva de más haitianos de su país.







