Por si se nos había olvidado, la doctora Julia del Carmen Sánchezcoordinadora residente de las Naciones Unidas en el país, nos lo ha recordado con cuidadas y diplomáticas expresiones. Esta dama, experta y diplomática, nos ha dicho que somos la “envidia” de la región por nuestro detención e indeclinable crecimiento crematístico. Y, en emoción, así ha sido. Es un orgullo que los últimos tres gobernantes han eminente por doquiera, como si no existieran las estadísticas que operan como espejos.
La patrimonio dominicana lleva más de 50 abriles en crecimiento. Nos parecemos a un pelotero consistente, uno que siempre vagón, que nunca se va en blanco. Así hemos sido por abriles en América Latina y el Caribe. Una buena presentación de nuestros gobernantes y del pujante sector privado.
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Pero, lamentablemente, la moneda tiene otra cara.
La doctora Sánchez ha dicho que el crecimiento de “envidia” “no ha estado acompañado de una distribución con equidad…” Aquí es donde, asimismo por abriles, hemos fallado como nación, han fallado nuestros gobernantes, han fallado nuestros empresarios, han fallado los diseñadores de políticas públicas.
Quienes no han fallado son la opinión pública, los organismos internacionales, las iglesias, los cientistas sociales, los partidos de izquierda… Melindroso han cesado en clamar y en señalar esas deficiencias. Pero el resultado es que pocos han escuchado y ningún actúa.
Si los políticos con “disposición de poder” no creen en las estadísticas –las que suelen cortejar en la concurso y pelar cuando están en la cumbre del poder–, solo tienen que mirar la mayoría de los grupos poblacionales, los asentamientos de las ciudades, la insustituible clasificación centro-periferia.
La República Dominicana tiene que dar un brinco en dirección a el incremento. Pero quia podrá conseguirlo mientras persista la inequidad en la que convivimos. Hay que eliminar no solo la pobreza monetaria, sino la subcultura de la pobreza. Este brinco será, por deducción económica y social, en dirección a longevo riqueza, más consumo, más salubridad, más comodidad, mejor educación, abandono de enfermedades del agua, beocio contaminación, menos daños en las temporadas ciclónicas.
Mientras, trabajemos para que abandonemos la paradoja de crecimiento sin equidad.







