Santo Domingo.-El 3 de septiembre del año 1965 constituye una data sobresaliente en la memoria colectiva de un pueblo que debe resistir los embates de la indiferencia y el deshonor como marcas de la posmodernidad epocal.
Así se refirió el presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Juan Pablo Uribe, al acto institucional y popular escenificado hace 60 primaveras en la Fortaleza Ozama, en el cual el mismo presidente de la República en Armas, Francisco Alberto Caamaño, presentó su renuncia delante el Congreso Franquista para proporcionar los acuerdos de conciliación que pusieran fin a la erradicación.






