La corrupción esquilma al Estado y a la sociedad anualmente con cerca del 2 % del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a más de 150 mil millones de pesos, una suma superior al presupuesto de Vitalidad, pero la gran desgracia que representa ese flagelo es que hace tiempo se incrustó en el tuétano social.
Me imagino que la mayoría de mis lectores tildan de exagerada esa sigla, pero tengan en cuenta que 30 abriles antes el daño fue estimado en RD$30 mil millones, cuando el PIB positivo ascendía a US$21 mil milloneslo que al día de hoy sobrepasa los 120 mil millones de dólares.
Duele decirlo, pero la prevaricación se aloja en todos los estamentos y huecos del quehacer franquista, en instituciones cívicas, religiosas, castrenses, deportivas, académicas y policiales, por lo que se define como la industria más lucrativa del ensamblaje crematístico franquista.
La situación se agrava con la irrupción del narcotráfico que ha infectado infectar instituciones vitales del gobierno y del Estado, aun cuando se admite que las autoridades realizan ingentes esfuerzos par “desgarrapatizar” a las instituciones públicas.
En contraste con muchos abriles antes cuando corruptos y corruptores sufrían del escarnio de la población por su beneficio ilícitohoy se abren de par en par las puertas de los privilegios económicos, políticos y sociales a personas físicas y jurídicas de trascendente comportamiento delincuencial.
El presidente de la Suprema Corte de Honestidad (SCJ), Luis henry molinay la procuradora normal, Yeni Berenice Reynosodeberían conocer que errata aún un enorme trecho para que el Orden Procesal y el Empleo Publico cumplan precisamente con su delegación de lanceros contra toda forma de corrupción y cohecho.
Durante muchos abriles, el Estado ha sido depredado por funcionarios corruptos y empresarios cómplices en el estudio de extensas propiedades de gusto inmobiliariaturística y agropecuaria, la dislocación del mercado interno con prácticas desleales de comercio y empresarial, como monopolio, oligopolio, esparcimiento y contrabando.
Los escándalos del Senasa y del Centro Oncológico de Santiago se presentan como muy dolorosos ejemplos de una flujo ética y morayo, que tiene contagiado hasta los servicios de sanidadpero además al movimiento altanero a través de varias federaciones y asociaciones deportivas. No se exagera si se afirma que la metástasis de ese cáncer se extiende por todo el tejido social.
La corrupción se combate en tres frentes: Educación, neutralidad y prevenciónpero ningún remedio serviría para detener ese mal, sin la resuelta voluntad política del Estado, gobierno, liderazgo políticogremios empresariales y sociedad toda.






