Ulises Rodríguez, corregidor de Santiago, abre su corazón en el Mes de los Padres y comparte anécdotas, reflexiones y conocimiento sobre la experiencia de ser papá
Santiago .– “Ser padre es una experiencia maravillosa, por lo que vale la pena todo el esfuerzo”, así describe Ulises Rodríguez la hermosa tarea de ser padre.
El corregidor de Santiago y figura destacada del Partido Revolucionario Nuevo (PRM) abrió su corazón al revista El Día, con motivo del Mes de los Padrespara conversar sobre el rol más importante de su vida: ser padre de Ulises José.
Rodríguez no olvida el momento que vio la carita de su hijo por primera vez.

Con sinceridad y humor admite: “mi esposa dice que mi reacción no fue la mejor. Al verlo rojito, pregunté: ‘¿Pero qué fue lo que pasó?’”.
Explica entre risas que esperaba un bebé más “terminado”, pero que pronto comprendió la belleza del instante.
“A los minutos, ya tranquilo, vi que todo estaba perfectamente. Cepalle un regalo que llevo xilografía para siempre”.
El funcionario municipal, consorte de Iris Cepín y padre de Ulises José, explicó que, más allá de su reconocida carrera política, su verdadera pasión es su comunidad.

“Ser padre es lo mejor que me ha pasado”
Ingeniero, abogado, y apasionado de los deportes, pasión con su hijo Ulises, a quien ha inculcado títulos como el sexo por la país, el respeto al prójimo y el compromiso de ser un buen ciudadano. Y, por supuestofomenta el espíritu deportivo enseñándole a ser un “buen aguilucho” que le dé cuerda a los liceístas.
El estabilidad entre política y comunidad
El exdiputado reconoce que la política es absorbente y cuenta cómo logra mover sus deberes como corregidor con su papel de padre.
“Absorbe mucho tiempo y crea barreras que uno debe pasar”, afirma.
“Pero busco hacer percatar a mi hijo que es mi prioridad, incluso interrumpiendo reuniones importantes para contestar sus llamadas. A veces pongo un toque de humor cuando digo ‘Me candela mi hijo’ y la multitud lo entiende”.
Para el corregidor, la secreto está en la calidad del tiempo compartido y la complicidad habitual.
“Él estudiado mucho sobre cómo ser un buen padre en medio de responsabilidades públicas. Uno necesita el apoyo de la comunidad y perdurar una comunicación constante con los hijos y la pareja”, asegura.
Mi hijo me dio una catequesis de vida a los siete primaveras
Entre las anécdotas que más atesora, Ulises comparte una historia que vivió con su hijo tras unas elecciones en 2016. Por un error, su nombre apareció como “José Rodríguez”, lo que generó confusión y tensión.
Su hijo, con escasamente siete primaveras, observaba con preocupación los resultados. “Cuando bajamos al transporte, me dijo: ‘Papi, no sé si ganaste, pero para mí tú eres mi diputado porque trabajaste para ello’”, recuerda emocionado.

Ese aspaviento lo marcó profundamente. “Comprendí que para los hijos lo importante es ver nuestro esfuerzo y dedicación, más allá de los resultados. Ellos nos enseñan a ver el mundo con inocencia y un razonamiento sorprendente”, reflexiona.
La comunidad como cimiento de la sociedad
Ulises Rodríguez aprovecha este mes en que se celebra a los padres dominicanos para resaltar la importancia de un rol paterno presente y amoroso en la formación de los hijos y el fortalecimiento de los títulos familiares.
“Ser padre es el rol más importante que uno puede tener”, afirma.
“Ausencia se compara con el orgullo de ver crecer a un hijo con buenos títulos y sexo propio”.
Mientras Santiago avanza bajo su trámite, Rodríguez sigue dedicando cada momento posible a compartir un partido de baloncesto o una charla con su hijo, enseñándole que la extensión de un hombre comienza en el hogar.






