EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Al otro día del ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo, el monto del Producto Interno Bruto (PIB) de República Dominicana ascendía a menos de tres mil millones de dólares, hoy se estima en cerca de de US$124 mil millones, pero 13 primaveras antaño de caer apesadumbrado en la autopista 30 de Mayo, el déspota cancelo la deuda pública, que hoy se calcula en US$60,954.3 millones.
La pertenencias del país ha sido de permanente contradicción entre las estadísticas y la ingenuidad, tanto asi que en los últimos 30 primaveras, el crecimiento crematístico mantuvo un promedio superior al 5% anual, pero la tasa de pobreza escasamente disminuyó un 0,48% en las áreas urbanas y un 2.67% en las zonas rurales.
Al torrente financiero doméstico ingresan más de US$43 mil millones anuales, y hoy en día, el Sotabanco Central dispone de US$14 mil millones en reservas internacionales netas, pero grupos empresariales ligados a las exportaciones, importaciones y las finanzas juegan todavía al póker reflexivo con la moneda estadounidense.
No se entiende

No se entiende porque el constante aventura de una crisis cambiaria si el circulante en peso es consistente con las disponibilidades de monedas fuertes en la pertenencias, encima de que el lado emisor dispone de capacidad monetaria para afrontar cualquier dislate en términos de especulación.
En cuanto la deuda pública consolidada, de un 57% del PIB, y de 46.6%, a del sector sabido no financiero, es de suponer que esas cifras impactarían positivamente en el incremento del PIB, pero el monto del servicio de la deuda en Presupuesto Doméstico ascenderá este año a RD$322,560.9, superior al 27%.
La inversión de renta, como porcentaje del pago sabido disminuyó de 16.4% a 12.9% durante el periodo 2021-2024 luce desproporcionada en relación al monto de la deuda, cuyo decano flujo se supone estaría dirigido a la construcción de obras de infraestructura, consolidación institucional o del artefacto productivo.
La pertenencias dominicana se sitúa en el zona 66 en el mundo y noveno en América Latina, con buenos reportes sobre calificación de riesgos y trámite de la deuda, aunque el compromiso fiscal no ha bajado del 3%, aguijoneado principalmente por las transferencias al subsector eléctrico de unos US$1,400 millones anuales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) define a la pertenencias dominicana como saludable durante las últimas dos décadas, quizás porque su crecimiento se sustenta por el flanco de los servicios (turismo, inversiones, zonas francas, remesas e intermediación financiera), pero todavía porque ha conseguido perdurar la mentada pertenencias del postre (azúcar, café, escándalo, tabaco, frutos, minerales). Volveré sobre el tema.
Jpm-am
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