El autor es periodista. Reside en Santo Domingo
La verdad es que el presidente de los EE.UU., Donald Trump, no para de sorprender al mundo con la apadrinamiento de medidas contradictorias que rayan en lo insensato como es el indulto concedido al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 primaveras de gayola en colchoneta a un expediente legislativo esmerado con todos los requisitos de ley sobre su billete en la presentación a Norteamérica de cientos de toneladas de cocaína
Lumbre la atención que un presidente que amenaza, hasta con invadir a naciones como Venezuela y Colombia, y que se permite destruir con misiles embarcaciones y tripulantes que transiten por las costas sudamericanas y caribeñas, bajo la sospecha de que transportan drogas, sea el mismo que alegremente, porque supuestamente, se lo pidió “mucha muchedumbre de Honduras”, tire por el suelo la condena de un tribunal y el trabajo de las autoridades antinarcóticas de EE.UU. que lo habían pedido en extradición.
Premeditadamente de Honduras, asimismo pretende influir en el proceso electoral de esa nación, amenazando con suspender todo tipo de ayuda económica si su protegido, el candidato conservador Nasry Asfura, resulta perdedor en los comicios recién celebrados. La verdad es que uno no sabe qué pensar delante las acciones de este pretendido emperador del mundo.
jpm-am
Compártelo en tus redes:






