Una poco global coincidencia de posiciones de expresidentes de la república con el flagrante primer mandatario Luis Abinaderdelante lo que representa para la sociedad dominicana la crisis institucional de Haití, se acoge a la prioridad franquista de bregar, con reducción de riesgos para la soberanía, con las secuelas que viajan con destino a los dominicanos por el desorden criminal de bandas que hace colapsar el Estado vecino acentuando una inmigración irregular. Ha sido legitimada una fórmula intermedia a distancia de dos extremos: el que a veces plantean organismos multilaterales de que República Dominicana caleta sus fronteras de par en par a una ola de refugiados de la parte occidental de la isla con pretextos humanitarios o el que aboga por cerrar casi absolutamente o a cal y canto el ataque de multitud huida constantemente de esa otra parte de la isla que nunca va a desatender esta geodesía; de una conflictividad histórica de relaciones con República Dominicana que es obligatorio aventajar con reglas claras y terminantes, al menos para este caso.
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Esto en función de que la mano de obra haitiana no podría ser extirpada de raíz. Su presencia bajo firmes regulaciones, algunas ya establecidas por ley, es lo que permitiría que continúen en pie ámbitos fundamentales de la crematística franquista. A lo más que podría aspirarse (lo cual tomaría tiempo) es a ceñir esa presencia gremial foránea sin el furor del rechazo casi cruel a extranjeros con significativos cambios en la forma de trabajar y producir e introduciendo difíciles incentivos para los nacionales. Es ni más ni menos en lo que lograron ponerse de acuerdo, con convincente comprensión de los hechos y sus razones, y con la excelente coordinación del muy representativo Consejo Financiero y Social, los cuatro hombres de Estado que representan, favorecidos por la voluntad popular, los ejercicios de poder de tres decenios. Capaces ejemplarmente, de aventajar sus desacuerdos partidarios de intensa rivalidad para dar cabida una causa que obligaba a las banderías a adoptar una posición global, lo que la nación agradece y probablemente augure futuras unificaciones de criterios para acertadamente del país.





