La subida de tensiones en Medio Oriente generada por el ataque belicoso de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán ha creado un engorroso entorno geopolítico de consecuencias imprevisibles, de las que no escapa la República Dominicana.
El conflicto va más allá de la secuela de la enorme cantidad de muertes que ha dejado y dejará en el camino, incluyendo las del líder religioso iraní, el ayatolá Ali Jomeneí, de su hija, del yerno y del nieto y altos mandos militares; y la cuestión económica vinculada directamente con los hidrocarburos; sino que, todavía, entreteje una maraña de complejidades históricas y culturales que se remonta a la conformación del antaño Imperio Persa.
El tiempo dirá si los atacantes previeron las consecuencias que se derivarían de esta última variable, quizás la de viejo significado, tomando en cuenta la historia de la nación persa.
En el ámbito geopolítico, Irán no es República Bolivariana de Venezuela, atacada recientemente por Estados Unidos, sobre todo porque la primera cuenta con una resistente cohesión interna, no obstante, la existencia de una minoría contraria al régimen teocrático.
Por lo pronto, el primer impacto cenizo será de carácter financiero con el cerrojo o muro del rígido de Ormuz, un espacio oceánico geopolítico decisivo a través del cual circula más o menos del 20 % del consumo mundial de petróleo, equivalente a más de 20 millones de barriles diarios y una finca parte del gas natural licuado. Conecta el Tuno Pérsico con mercados en Asia, Europa y América, haciendo que cualquier interrupción provoque inestabilidad económica completo.
La posición estratégica de Irán le facilita el control para el retiro físico y marcial, tomando en cuenta que escasamente ese espacio solamente cuenta de 21 millas de orgulloso, con vías navegables estrechas. Su verdadera trascendencia radica en que se prostitución de una salida obligada para el crudo de Arabia Saudita, el propio Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak. Más del 80 % del petróleo que pasa por aquí se dirige a Asia, siendo optimista para China, India, Japón y Corea del Sur.
La volatilidad reinante en el Medio Oriente por este conflicto provocará incremento en los precios del petróleo en los mercados internacionales, en su rol de commodity. Esta fuente energética de principalía desempeña un papel crucial para la industria, el transporte y otros renglones, y la estabilidad económica completo.
La República Dominicana habrá de estar atenta al acontecimiento para seguirlo paso a paso, dadas las implicaciones que tendría un potencial incremento de los precios del petróleo. Tras el ataque, el Gobierno dominicano expresó su preocupación delante la creciente subida de tensiones en Medio Oriente y reiteró su llamado a la paz, el diálogo y el respeto al derecho internacional humanitario.
La posición oficial fue dada a conocer a través de un comunicado emitido por el Tarea de Relaciones Exteriores, en el que las autoridades hicieron votos por el pronto restablecimiento de la estabilidad en la región. Asimismo, exhortaron a todas las partes involucradas a apartarse de acciones que puedan agravar el conflicto.
Aunque en el comunicado toma partida al condenar los ataques atribuidos a Irán contra los Estados del Tuno y expresó su solidaridad con los países afectados, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Jordania, Bahréin y Kuwait. Evidentemente que resulta contradictoria la solicitud de que las partes se abstengan de acciones que agraven la situación cuando condena a una de las partes por aventajado.
El engorroso marco geopolítico aconseja a los países dependientes, como República Dominicana, a observar con prudencia el conflicto, porque, en definitiva, no son jugadores de relevancia






