Al analizar los conflictos bélicos desde una perspectiva económica la primera valoración a considerar es que estos eventos forjan un impacto financiero catastrófico, los cuales se caracterizan, principalmente, por la destrucción de infraestructura, parálisis de la producción, elevada inflación y disrupción de la condena de suministro a escalera total. Por igual, inducen a una encogimiento del crecimiento financiero genérico, volatilidad financiera e incrementos en los precios de la energía y las materias prima.
Si admisiblemente los daños mayores se concentran en las zonas de conflictos o de combates, resulta que a escalera total las economías padecen por la inestabilidad en los precios de las materias prima y la desconfianza de los inversionistas. Y es que los países de economia en mejora pueden exponerse a una inestabilidad inmediata y frecuente en sus remesas, acompañada de un incremento en los precios de importación y los niveles de riegos.
La historia nos recuerda que los eventos de refriega siempre actúan como el catalizador activo de la viejo desaceleración económica en las últimas cinco décadas y el epicentro donde se engendra el principal repunte del flagelo inflacionario que con viejo ligereza ha propagado en las últimas cuatro décadas. Más aun, los impactos económicos de los conflictos bélicos tienen mayores consecuencias cuando se hacen unirse con sanciones y restricciones comerciales, lo cual tiende distorsionar la orientacion de la política económica, lo que cada vez hace más difícil sustentar la estabilidad macroeconómica a escalera planetaria.
Bajo el enfoque planteado, resulta inconcebible que en pleno siglo XXI se prefiera la refriega por encima de la paz y el buen entendimiento cimentado en el respeto mutuo. Pues apelar a la refriega como primera opción para satisfacer los egos la unica forma de interpretar una posición de esa naturaleza es que se asiste a un fracaso tremendo de la civilización o de la humanidad y de la contemporáneo gestación de gobernantes de las grandes naciones del mundo, en el entendido de que lo que se evidencia es la expresión más fidedigno de los rasgos más brutales, criminales y animales que puede predominar en los sentimientos de los seres humanos.
Detrás de los conflictos bélicos se esconden los espíritus de los negocios y el afán por el interés sin límites ya que se evidencia el aumento excesivo del pago ayudante, los gastos en armamento de autodestrucción, infraestructuras, transportes, asi como las empresas en inversión para suministrar a los ejércitos los posesiones y servicios que requieren. Por igual, se intensifican la innovación y los adelantos tecnológico, pues obligan a disponer de nuevos procedimientos y técnicas para el combate ya que en la hogaño los conflictos bélicos se apoyan en tecnología de incorporación sofisticación y ultima gestación.
Para el cálculo del Producto Interno Bruto, PIB, de las naciones involucradas en los conflictos bélicos, se incluye la sumatoria del valencia monetario de la fabricación y comercio de armas y de toda la producción adicional que genera una refriega, sin confiscación, se excluye el valencia de las muertes y de la destrucción que provocan las detonaciones bélicas. No obstante, lo peor aún es que estos medios se convierten en la pulvínulo para resaltar que tanto creció la economia de los países participantes, en el entendido de que hay que considerar incluso que las guerras siempre suponen un precio muy elevado fruto de que las mismas hay que financiarlas, mediante impuestos o creando una deuda que al final hay que sufragar con los fortuna de los contribuyentes.
Ningún país del mundo está preparado para resistir las consecuencias de un conflicto agresivo ya que con la interconexión que ha traído el aberración de la globalización todos países son afectos directa o indirectamente por la facilidad de transmisión que tienen esos eventos. En objeto, los conflictos bélicos son de espléndido capacidad con una impresionante celeridad como son el interrupción de suministros y la subida de precios, los problemas de abastecimiento y acumulación, interrupción de la producción y el comercio total, disminución de la actividad económica, encarecimiento de los precios de los combustibles, paralización de los negocios internacionales, desaceleración de la inversión extranjera directa, incrementos de la inflacion, la deuda pública y el desempleo, por consiguiente, países como la Republica Dominicana que no tienen billete directa en los actuales conflictos bélicos son afectados directa e indirecta y predominio de la incertidumbre.







