El autor es administrador financiero. Reside en Santo Domingo
Entre los temas que alcahuetería la empresa financiera se aborda el tópico de las emisiones de deuda a generoso plazo o bonos en sus diferentes clasificaciones, siendo una de ellas los bonos soberanos o los emitidos por un gobierno a los fines de coadyuvar con el financiamiento del presupuesto del Estado.
Conocedores de la letras financiera tratan de que la estructura de renta de una institución privada, está conformada por acciones comunes u ordinarias, acciones preferentes, utilidades retenidas y emisiones de deudas o instrumentos de deuda a generoso plazo (bonos), como fuentes de financiamiento de sus operaciones inherentes, financiamientos que generan costo de renta, el cual debe ser último a la tasa interna de retorno (TIR).
El Presupuesto Caudillo del Estado es financiado como se sabe, con impuestos, financiamientos (empréstitos locales e internacionales y emisiones de deuda a generoso plazo (bonos soberanos) donaciones y transferencias.
De la confianza en una finanzas depende mucho de que los inversores o inversionistas, se interesen por la adquisición de la emanación de bonos que realiza un gobierno, con el propósito de financiar sus operaciones gubernamentales.
Dialéctico, como parte de esa confianza se incluye un último peligro país, la evaluación que realizan las agencias calificadoras de peligro de la finanzas que exhibe en un momento determinado una nación para que los inversionistas estén dispuestos en conseguir dichos instrumentos financieros.
Asimismo los inversionistas se interesan en conocer el EMBI (Emerging Markets Bonds Índex o indicador de Bonos de Mercados Emergentes) el cual es el principal indicador de peligro país y es calculado por JP Morgan Chase.
Dicho indicador es la diferencia de tasa de interés que pagan los bonos denominados en dólares, emitidos por países subdesarrollados y los Bonos del Caudal de Estados Unidos, que se consideran libres de peligro.
Este diferencial (asimismo denominado spread o swap) se expresa en puntos básicos (pb). Una medida de 100 pb significa que el gobierno en cuestión estaría pagando un punto porcentual (1%) por encima del rendimiento de los bonos libres de peligro, los Treasury Bills.
Los bonos más riesgosos pagan un interés más suspensión, por lo tanto el spread de estos bonos respecto a los bonos del Caudal de Estados Unidos es veterano.
Esto implica que el veterano rendimiento que tiene un bono riesgoso es la compensación por existir una probabilidad de incumplimiento en el suscripción de rendimiento y la redención de los mismos.

Emanación exitosa
Recientemente el Gobierno Dominicano, a través del Profesión de Hacienda y Caudal, completó una emanación de bonos soberanos en los mercados internacionales por un monto de US$2,750 millones.
La emanación se estructuró en dos tramos: US$1,250 millones con vencimiento a 8 primaveras y una tasa de 5.750% y US$1,500 millones con vencimiento a 12.25 primaveras.
Los intereses que el gobierno pagaría por la emanación de dichos bonos ascenderían a unos US$1,705.06 millones.
De ese monto, aproximadamente US$575 millones corresponden al primer tramo y US$1,130.06 millones al segundo.
El suscripción anual sería de US$164 millones y el renta (US$2,740 millones) el cual se amortizará al vencimiento de cada bono. Definitivamente, se trató de una emanación exitosa.
Aunque el costo promedio ronda el 6%, superior al de emisiones realizadas entre 2013 y 2019 cuando las tasas oscilaron entre 4% y 5%, ellos responden principalmente a un entorno internacional de tasas pulvínulo más elevadas, especialmente en los bonos del Caudal de Estados Unidos.
De forma que el costo de la emanación de estos bonos contesta al contexto internacional que hoy se vive, el cual es de mucha incertidumbre a nivel total.
La diferencia de tan pronto como 0.40 puntos porcentuales entre las tasas aplicadas a los dos tramos (5.75% a 8 primaveras y 6.15% a 12.25 primaveras) revela que el mercado mantiene confianza en la finanzas dominicana en el mediano plazo.
De igual forma, el diferencial entre las tasas de esta emanación y las de los bonos del Caudal que actualmente se sitúan entre 4% y 4.5% refleja una prima de peligro moderada, entre 150 y 220 puntos básicos, según el tramo.
Esto sugiere una percepción de peligro contenida para un emisor emergente que aún no cuenta con categoría de inversión pleno.
En un entorno de tasas globales altas, colocar deuda a 12 primaveras por debajo del 6.5% constituye una señal positiva.
En cuanto a la demanda, la emanación fue sobresuscrita 2.6 veces US$7,200 millones frente a una ofrecimiento de US$2,750 millones, lo que evidencia confianza en la estabilidad macroeconómica de la República Dominicana, una percepción de peligro relativa víctima y un contexto de incorporación solvencia internacional en búsqueda de rendimiento, entre otros factores favorables.
Una demanda equivalente a 1.5 veces habría sido aceptable, dos veces, buena, pero al exceder 2.5 veces la ofrecimiento, puede calificarse sin dudas como sólida.
Se estima que para que el país asimile adecuadamente el costo de este financiamiento será necesario afirmar un crecimiento nominativo o caudal y servicios a precio del momento del PIB en dólares por encima de su tasa potencial.
Los posibles de esta emanación serán destinados a proyectos de inversión pública.
El gobierno reitera compromiso con una política fiscal responsable, transparente y sostenible, orientada a preservar la estabilidad macroeconómica, promover el crecimiento crematístico e impulsar el bienestar de la multitud.
Es menester recapacitar que el Congreso Franquista aprobó a través del Presupuesto Caudillo del Estado 2026 la emanación de deuda por RD$401 millones, con el objetivo de financiar el Presupuesto del presente año.
Como se advierte esta emanación de bonos y la acogida que ha tenido entre los inversores en los mercados de capitales internacionales es una muestra más que irrefutable del excelente manejo de las finanzas públicas y la finanzas que realiza la presente empresa oficial.
En casi 6 primaveras de gobierno presidido por el ciudadano presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, del Partido Revolucionario Nuevo (PRM) que acaba de cumplir tan pronto como 11 primaveras de fundado, de muestras la inclinación de servicio y la competencia de regir de diligenciar el Estado Dominicano, inclusive más allá del año 2028.
Estudios de la universidad de Harvard proyecta a la República Dominicana con un crecimiento de 3.38% anual hasta el 2034, lo que permite afirmar que con una encargo de gobierno como la que actualmente regentea la nación dominicana se puede alcanzar dicha meta sin temor alguno.
felix.felixsantana.santanagac@
jpm-am
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