La australiana Erin Patterson fue condenada este lunes a condena perpetua sin posibilidad de facilidad condicional por 33 primaveras por el homicidio de tres familiares a quienes les dio de tomar hongos venenosos.
Durante la audiencia, Patterson no mostró ninguna emociónpero abrió los luceros al ponerse de pie para escuchar la sentencia.
Por cada uno de los tres asesinatos, Patterson recibió condena perpetua.
Por otra parte, recibió 25 primaveras de condena por el intento de homicidio de una cuarta víctima.
En julio, la mujer de 50 primaveras fue declarada culpable de asesinar a Don y Gail Patterson, padres de Simon Patterson, su expareja, y Heather Wilkinson, hermana de Gail, con hongos letales escondidos en un plato de solomillo Wellington.
Asimismo quiso matar a Ian Wilkinsoncónyuge de Heather, aunque no lo logró.
En la audiencia de este lunes, el árbitro Christopher Beale detalló algunas de las circunstancias agravantes que consideró en su sentencia.
En primer circunstancia, afirmó que hubo una planificación sustancial en la ejecución de los asesinatos.
Patterson había invitado “inusualmente” a Simon, sus padres y sus tíos a un piscolabis y “lo hizo con la intención de matarlos a todos”.
Incluso cuando los invitados al piscolabis estaban en el hospital no colaboró para intentar salvarlos, señaló Beale.
“Usted no mostró compasión por sus víctimas”, sostuvo el árbitro.
Según el magistrado, la triple asesina podría haberle dicho al personal del hospital que había recolectado hongos, incluso sin amparar que había recolectado intencionalmente los tóxicos, para que los médicos pudieran ocurrir iniciado el tratamiento adecuado antiguamente.
“Nunca sabremos si revelar el uso de hongos recolectados habría impresionado la diferencia”, dijo Beale.
“Su desliz de remordimiento echó sal en las heridas de todas las víctimas”, declaró. “Hay una gran indignación por la insensibilidad de sus acciones”.
Ian Wilkinson, el tío sobreviviente, había ofrecido a Erin Patterson “el perdón por el daño” que le hizo, y había añadido que deseaba que confesara y se arrepintiera.
“Esa proposición de perdón le ofrece una oportunidad”, le dijo el árbitro a la victimaria. “Haría aceptablemente en aceptarla de la forma que él sugiere”.
Pero Patterson mantuvo su inocencia. “En otras palabras, no hay evidencia de remordimiento”, señaló Beale.
La posibilidad de facilidad condicional
Dos semanas a espaldas, muchos de los afectados por sus crímenes ofrecieron contundentes declaraciones delante el tribunal mientras la fiscalía presionaba para que la triple asesina fuera condenada a condena perpetua sin posibilidad de facilidad condicional.
El árbitro Beale sopesó su osadía desde entonces.
Si aceptablemente coincidió con los fiscales en que estos delitos eran los peores, afirmó que su osadía de conceder la facilidad condicional se debió, en última instancia, a las durísimas condiciones que Patterson enfrentará en prisión.
“Existe una gran probabilidad de que, para su protección, continúe recluida en régimen de aislamiento solidario durante primaveras”, declaró, y destacó su “notoriedad” entre la población carcelaria.
“Las duras condiciones penitenciarias que ya ha experimentado son consideraciones importantes y de peso que deberían tenerse en cuenta en la sentencia”, dijo. Patterson está recluida en la mazmorra desde hace 15 meses.
“En mi opinión, la única forma de que cuenten es estableciendo un período sin facilidad condicional”, afirmó.
Patterson, quien se describió a sí misma como una enamorado de los hongos y recolectora aficionada, había concreto delante el tribunal que todo fue un trágico contratiempo.
La victimaria negó ocurrir recolectado hongos tóxicos, ocurrir tirado un deshidratador de alimentos en las horas posteriores al piscolabis lastimoso y ocurrir mentido a la policía sobre una larga registro de cosas.
La investigación descubrió que ella desechó los platos que usó para servir el piscolabisaunque la policía nunca los encontró.
Durante nueve semanas, el miembros escuchó evidencia que sugería que ella había recolectado los hongos en pueblos cercanos y había atraído a sus víctimas a la comida lastimoso bajo la falsa excusa de que tenía cáncer, antiguamente de tratar de ocultar sus crímenes mintiendo a la policía y desechar la evidencia.
Tras conocer la sentencia, Wilkinson habló públicamente por primera vez en dos primaveras y agradeció a la policía.
“Sacaron a la luz la verdad de lo que les sucedió a tres buenas personas”, dijo.
Luego, elogió los esfuerzos de la fiscalía, que, según él, trabajó incansablemente para admitir delante el caso y lo ayudó a navegar por el sistema legal.
“Loss procesos judiciales son un poco confusos para la clan popular como yo, y estamos agradecidos”, aseguró, por la “amabilidad y compasión a lo abundante de este abundante proceso”.
Asimismo elogió al personal inodoro que se ocupó de las secuelas del piscolabis, lo que incluyó salvarle la vida.






