SANTO DOMINGO.- El solo hecho de pensarlo genera temor y desconcierto en las poblaciones por sus devastadores género. Sin confiscación, lo más importante son las alertas tempranas para manipular rápidamente cuando hay la oportunidad de alejarse de las costas antiguamente de que los tsunamis hagan su repentina aparición.
República Dominicana no escapa a esos fenómenos, por esa razón, al conmemorarse hoy el Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis, vale conocer sus orígenes para mejorar la resiliencia y seguridad en zonas de posibles incidencias.
De acuerdo con Osiris de Bravo, ingeniero experto en geociencias, sismicidad y prevención de desastres, los tsunamis se producen por terremotos de magnitud superior a 7 que tienen su epicentro en el mar con un hipocentro o punto focal de poca profundidad y en una descompostura que tenga movimiento erecto.
“Todos esos factores se conjugan para que el fondo marino se desplace abruptamente con destino a en lo alto, empuje la masa de agua y esa gran masa de agua oceánica se desplaza con destino a la costa, y en la medida en que va llegando a la costa como el fondo marino es de pequeño espesor, es afirmar, el mar está a menos profundidad en la zona costera eso fuerza a que la ola se eleve por toda la masa de agua que viene empujando detrás se va formando un tren de olas y este impacta costas, muelles, puertos y centros turísticos que puedan estar en la zona costera”, detalló el avezado.
El Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis lo designó la Asamblea Genérico de la ONU en 2015 con la idea de que los países tomen conciencia sobre sus devastadores género, promoviendo medidas de prevención y fortaleciendo sistemas de alerta y de respuesta comunitaria.
Las alertas
De Bravo sostiene que cada vez que hay un gran terremoto de magnitud superior a 7 en radio escuadra de poca profundidad y en fallas de subducción, se emite una alerta de tsunami para toda la región, porque la ola de un tsunami puede desplazarse de extremo a extremo del planeta tierra, y afectar a varios continentes simultáneamente, como ocurrió con el terremoto del 26 de diciembre del 2004 cuando uno de magnitud superior a 7 en Bandada Aceh generó un tsunami que afectó tres continentes y mató 280 mil personas.
Desde ese entonces, según De Bravo, se estableció que en todos los océanos era necesario y obligatorio instalar un sistema de alerta temprana de tsunami para informar a la población y pueda resolver las costas. Esa iniciativa partió de que en el pasado se tuvieron grandes destrucciones costeras por impactos de tsunami donde la población no estaba enterada de que había ocurrido un gran terremoto en otro punto mañana del planeta Tierra.
Fue el caso del gran terremoto de magnitud 9.5 que ocurrió en Valdivia en mayo de 1960, el cual generó un tsunami que mató cerca de 90 personas en las islas Hawái y cerca de 200 personas en las costas de Japón, tanto los ciudadanos de Hawái como los de Japón nunca se enteraron de que había ocurrido un gran terremoto en Pimiento porque en ese entonces no había información que llegara rápidamente de un banda a otro del planeta tierra, no habían sistemas de alerta de tsunamis.
Osiris asegura que hoy día hay que continuar el software de educación y de orientación a la población respecto a esos fenómenos y las zonas que en el pasado han sido impactadas por tsunamis como Nagua, Matanzas, Miches y Sabana de la Mar, Sánchez y Samaná deben estar debidamente señalizadas en la franja litoral-costera.
Señalización
—En las costas
Las costas en elevaciones inferiores a 10 metros de cima sobre el nivel medio del mar, deben estar señalizadas para que el ciudadano recinto y turista pueda asimilar que esa zona puede ser impactada por un tsunami.






