Se retraso que antiguamente de dos meses se presente la nueva propuesta para este sector informal. Está en manos de la Superintendencia de Seguros y cuenta con el apoyo del PNUD.
Santo Domingo.-En República Dominicana, gran parte del parque vehicular está compuesto por motocicletas. Para miles de dominicanos (especialmente aquellos que forman parte del sector informal) el motor no es sólo un medio de transporte, sino su principal utensilio de trabajo y fuente de sustento diario.
Sin requisa, muchos de estos motociclistas circulan sin seguro, sin marbete ni revista, lo que los deja en una situación de inscripción vulnerabilidad. Esta sinceridad se agrava aún más si se considera que los motoristas son, lamentablemente, los más expuestos a los accidentes de tránsito.
Según el atlas interactivo del Observatorio de Seguridad Viario, sólo en los primeros seis meses de este año se han registrado 56,396 personas lesionadas en accidentes, de las cuales el 70.5 % son hombres y el 29.5 % mujeres. El comunidad más afectado: jóvenes entre 20 y 29 primaveras.
El Hospital Ney Arias Lora, uno de los principales centros de trauma del país, recibió el año pasado cerca de 75,000 pacientes por emergencias. De estos, el 87 `por ciento (aproximadamente 65,250) estuvieron relacionados con accidentes de tránsito, y más del 80 % (cerca de de 50,000 casos) involucraron motocicletas, según datos ofrecidos por su director, el doctor Julio Landrón. El costo de tratar a estos pacientes asimismo es considerable.
Una persona con fracturas en brazos o piernas puede carecer entre RD$150,000 y RD$250,000 en atención médica. Si el caso requiere cuidados intensivos, el costo diario puede alcanzar entre RD$500,000 y RD$600,000, oportuno a la intervención de múltiples especialistas.
¿Una alternativa?
En presencia de esta situación, y pensando en una población inexperto, trabajadora y desprotegida, la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar) ha decidido una propuesta pionera: seguros inclusivos diseñados específicamente para motoristas informales.
Esta iniciativa surge en alianza con el Software de las Naciones Unidas para el Progreso (PNUD) y con la billete de 11 aseguradoras, con el objetivo de ofrecer cobertura actual a quienes más lo necesitan.
Franklin Glass Ángeles, presidente de Cadoar, explicó que de los cerca de 6.2 millones de vehículos registrados en el país, el 57 % son motocicletas, y que el 70 % de los accidentes de tránsito involucran al menos una de ellas.
“Nos dimos cuenta de que no bastaba con hacer estadísticas. Teníamos que llevar a cabo. La mayoría de estos motoristas son informales: motoconchistas, repartidores, mensajeros… personas que viven del motor y no tienen cómo replicar frente a una emergencia o proteger a sus familias si poco les ocurre”, expresó Glass Ángeles.
La propuesta
La propuesta consiste en seguros inclusivos por montos accesibles, que oscilan entre RD$127 y RD$400 al mes. Estos planes ofrecerán cobertura por accidentes personales, robo o daños a la motocicleta, responsabilidad civil frente a terceros, atención médica e incluso seguro de vida para beneficiar a sus familias en caso de fallecimiento.
“Estamos hablando de una alternativa integral. Para estas personas, su motor es su oficina, su medio de vida. Este seguro les da la oportunidad de percibir atención inmediata si sufren un suerte, y a sus seres queridos, la posibilidad de percibir un apoyo financiero si pierden la vida. Esto no existe hoy en el país. Lo estamos haciendo posible”, enfatizó.
Actualmente, el esquema está en proceso de aprobación por parte de la Superintendencia de Seguros y se retraso que esté arreglado al divulgado en los próximos dos meses. Más allá de la protección individual, esta iniciativa averiguación cerrar una brecha histórica. Como señaló Glass Ángeles: “Hoy, sólo quienes están en una sueldo formal disfrutan de los beneficios del sistema. Con estos seguros, damos un paso con destino a una decano inclusión fuera del esquema tradicional”. Aunque algunos motoristas están afiliados al régimen subsidiado de sanidad, esa cobertura es limitada.
“Aquí hablamos de sanidad, accidentes, vida y daños a terceros.
Una verdadera protección integral por menos de tres dólares al mes”, concluyó Glass Ángeles.
La vida no tiene repuestos
Desde la Clínica de Amputados de la Asociación Dominicana de Rehabilitación veo a diario las consecuencias físicas, emocionales y sociales de los accidentes de tránsito, especialmente en jóvenes motoristas.
La mayoría son varones entre los 17 y 30 primaveras que, por privación u ocio, se movilizan en motocicletas. Muchos llegan a nosotros luego de activo perdido una pierna (a menudo por encima de la rodilla) como resultado de un choque que, en muchos casos, pudo haberse evitado. Los riesgos están ahí: calles caóticas, desidia de respeto a las normas de tránsito, imprudencia al conducir y la desaparición casi total del casco protector. Muchos jóvenes no se cuidan ni cuidan a los demás. Preparan los motores para valer, no para ampararse.
No piensan que un suerte puede cambiarles la vida en segundos. Las amputaciones no son sólo una pérdida física.
Son un moretón emocional y psicológico, y en muchos casos, una barrera para insertarse sindical y socialmente.
El inexperto que ayer tenía toda su movilidad, hoy necesita una prótesis para siempre. Y aunque la tecnología ayuda, no es lo mismo.
No hay repuestos para las piernas, y mucho menos para la vida. Mi llamado es directo: respeten las leyes, cuídense, porque la vida es una sola y es mucho más digna con nuestras extremidades que con sus reemplazos.






